Este cancionero editado por la
editorial Alas en 1970 salió a la calle con el precio de 6
pesetas, precio común en casi todos los cancioneros de la
época. En su interior se incluían las letras de los temas
"Te quiero, te quiero" y "Tú
cambiarás",
además de títulos pertenecientes a otros artistas. Junto a
las letras de las canciones, una presentación acerca de la
persona de Nino Bravo:
bravo por:
NINO BRAVO
Desconcertante es la palabra. Tomad el LP de Nino Bravo y
escuchad con detalle algunas de sus canciones. Observaréis
que "Tú cambiarás" y "Voy buscando" podrían muy bien
pertenecer al repertorio de Tom Jones. Las dos son de Pablo
Herrero y José Luis Armenteros. En "Es el viento", de Manuel
Alejandro, se hace difícil no recordar alguno de los temas
de Aznavour. Raphael hubiera sido un intérprete idóneo para
"Como todos", también de Manuel Alejandro. Por último, "Te
quiero te quiero", con una espléndida letra del gran poeta
Rafael de León y una música de la que Augusto Algueró puede
sentirse orgulloso, tiene un cierto regusto de bolero. A
todas éstas, ¿con quién se queda Nino Bravo?, ¿a quién se
parece? La respuesta sigue siendo desconcertante: no se
parece a nadie, aunque recuerda vagamente a algunos.
Tiene una
voz cálida y enérgica a la vez; muy varonil, pero muy
romántica; melódica y, sin embargo, con un ritmo propio muy
peculiar. Y, por encima de todo: tiene una gran voz, una de
las mejores voces que hayamos escuchado a cantantes
españoles. Tiene un buen repertorio que, quizá, no ha tenido
el éxito que debiera. Muchas de sus canciones, no obstante,
son tarareadas con frecuencia por gente que pocas veces
recuerda su nombre y casi ninguna su cara. Es una gran voz
sin rostro... hasta ahora. Porque su imagen y su historia,
que brevemente esbozamos aqui (promocionadas por TVE y
"Pasaporte a Dublín"), han ido siendo cada vez más del
dominio público y hay razones, buenas razones, para pensar
que lo serán aún más en un futuro muy próximo y no sólo en
España.
Tiene
veinticuatro años, es valenciano y su nombre verdadero es
Luis Manuel. Canta desde hace ocho, casi siempre como
miembro de un grupo en el que ha permanecido siete de esos
años. Es un perfecto profesional, con todos los
conocimientos necesarios y con sobradas dotes naturales.
Sencillo, sincero y cumplidor. Voluntarioso, también. Sólo
un pequeño bache, tras el Servicio Militar. Dos años de
marinero en Cartagena le hicieron pensar en el cambio y a
punto estuvo de trabajar en una oficina; pero le disuadieron
a tiempo y en marzo de 1969 hacía su presentación oficial en
el Teatro Principal de Valencia con un éxito rotundo ya que
no dejaría de producirse cada vez que se presenta en
público.
En los
discos su camino ha sido lentamente ascendente. "Como
todos", "Tú cambiarás" y "Voy buscando" fueron jalones
progresivos de su carrera. Con "Te quiero te quiero" subía
algunos peldaños más. Y ahora, tras los programas de
"Pasaporte a Dublín", un mundo inmenso de posibilidades
triunfales se abre ante él; un futuro envidiable que sólo
puede alcanzar con una voz fuera de serie.
Sucedió
todo en Brasil. Allí Nino recibió una acogida estruendosa
que hizo honor a sus facultades de cantante. Los miembros de
la Philips Internacional le escogieron tras una convención
celebrada en Río de Janeiro como el primer artista para ser
promocionado a escala internacional. Una elección nada fácil
entre ciento cincuenta cantantes de veintidós países. Pero
el poderoso grupo discográfico se decidió por nuestro
compatriota y ahora los dólares abrirán a Nino Bravo el
camino hasta la cumbre imprimiendo más rapidez a una carrera
que, en cualquier caso, habría seguido su curso sobre la
base exclusiva de los méritos.
Todo esto
obliga a mucho y Nino Bravo lo acepta como buen profesional
que es. Pronto habrá de hacer una gira por doce países
sudamericanos, durante la cual actuará en el Festival Onda
Nueva, de Venezuela, país en el que ocupaba el número uno de
las listas de venta con "Te quiero te quiero", la primera
semana de noviembre. A continuación otra gira, empezando en
Argentina y terminando en Méjico, con paso obligado por el
Festival de Viña del Mar, en Chile.
En ese
apretado programa hay un alto en Nueva York y una actuación
prevista en el Carnegie Hall, que tenía que haber cumplido
anteriormente; pero hubo de aplazarla a causa de su
participación en el programa de Televisión Española:
"Pasaporte a Dublín"; el 22 de noviembre fue el programa
para él solo, con demostración pública de sus inmensas
posibilidades. Anteriormente, ha habido grabaciones en
Londres. Y en un futuro inmediato, muy inmediato, su
lanzamiento internacional en tres idiomas: inglés, alemán y
portugués. A pesar de que Nino no domina ninguno de esos
idiomas parece que no habrá dificultades en las grabaciones
por su magnífica personalidad y su espíritu de lucha.
Pero quizá
la lucha más importante de Nino no es la que se avecina,
ofreciéndole muy al alcance de la mano las mieles del éxito,
sino la que le ha formado año tras año como profesional, esa
lucha que nunca parece tener recompensa y que está jalonada
de desengaños, que no de fracasos.
Nino Bravo
en las listas venezolanas, en las de Colombia, en las
españolas. Nino Bravo aclamado en el IV Festival
Internacional de la Canción de Río de Janeiro. Nino Bravo
catapultado sin remisión al éxito mundial y aceptándolo con
la misma sencillez que sus primeros éxitos como solista o
que aquellos primeros aplausos, con su conjunto, cuando sólo
tenía dieciséis años.
Dicen que
Nino Bravo tiene una gran confianza en sí mismo y que, al
propio tiempo, es realista y objetivo. Dicen que su única
pretensión es cantar y que cantando se ha ganado la vida y
piensa seguir ganándosela de la misma manera. Dicen, en fin,
que es un hombre serio -hay que repertir, por fuerza, la
misma palabra- profesional. Profesional con ilusión, con
vocación para su trabajo, como debe ser. No es ningún
chiquillo deslumbrado por los chillidos de un público alguna
vez en cualquier sitio. Es, conscientemente, un Cantante,
con mayúscula.
Si se le
pregunta por su vida sentimental contestará con la mayor
sencillez que sí, que es verdad, que tiene novia formal. Es
de los pocos que no lo ocultan por temor a dañar su
popularidad. Sabe muy bien que ha de reñir la batalla en los
escenarios, ante las cámaras, ante el público; no en las
secciones de cotilleo que le formen una imagen más o menos
parecida a la realidad, una aureola de algo que, a lo mejor,
él pretende no ser.
Es así Nino
Bravo. Si queréis saber más escuchad cualquiera de sus
discos o aprovechad la primera oportunidad para ir a verle
actuar en directo. El juicio que forméis de su voz, de su
técnica será para él, seguramente, más importante