Presentación del libro
"Nino Bravo... Y la voz se hizo mito"
personas
que lo conocieron en vida, bien como artista, bien como
amigo. Sin embargo, el presentador de informativos quiso
justificar su presencia en el acto como un humilde
representante de las generaciones de admiradores que lo
conocieron después de su desaparición física, no artística.
Él conoció a Nino gracias a su tía Carmen (presente en el
evento), que ponía discos de Nino Bravo cada vez que iba a
su casa, anécdota que resulta muy similar a la forma en la
que otros admiradores supieron de su música: "A través de
las cintas que tenía un padre, de un tío o de un primo, las
nuevas generaciones han conocido a Nino Bravo". Para
Miguel Ángel, los dos factores que han incidido en el éxito
de Nino Bravo han sido la calidad musical de sus temas y el
mensaje que contenían: "Estos dos factores han quedado
patentes a lo largo del tiempo, ya que Nino Bravo ha tenido
un público fiel. Sus canciones fueron creadas por autores
que después han demostrado sobradamente su valía: Juan
Carlos Calderón, Augusto Algueró, el Dúo Dinámico..."
Según el periodista, el título de este libro explica el
fenómeno fan, al que Guillermo Ortigueira ha bautizado con
el nombre de "ninobravismo": tras 34 años de su partida y
sólo 5 discos grabados, sigue escuchándose en emisoras de
radio, sigue viéndose en televisión, existen páginas en
Internet... Recientemente, el programa televisivo "Nuestra
Mejor Canción" eligió "Libre" como la segunda
mejor canción española, lo que dejó constancia de la
profunda huella que el valenciano ha dejado en el panorama
artístico español: "Después de tres décadas, teniendo a
Alejandro Sanz, teniendo a Julio Iglesias, teniendo a
muchísimos artistas que han podido gozar de una carrera muy
dilatada, que Nino Bravo quede en segundo puesto es algo
sintomático que podría dar pie a un estudio sociológico".
Para Miguel Ángel, Nino Bravo estaba destinado a convertirse
en un cantante universal y, si no lo consiguió en vida, sí
que lo hizo tras su muerte, tanto en España como en muchos
países latinoamericanos: "Hubiera hecho grandes cosas,
porque tenía calidad y, como se demuestra en este libro, era
un hombre muy trabajador que se tomaba las cosas en serio.
Hubiera sido una figura a nivel mundial, reconocido
universalmente". Miguel Ángel toma una frase del libreto
de su último álbum, "N1NO, Todos Los Nº1 de Nino Bravo",
que en su opinión lo define como artista: "Emocionada y
emocionante voz". También tuvo el periodista palabras para
elogiar la labor de todas aquellas personas que se han
preocupado por su figura y han salvaguardado del olvido todo
lo relacionado con el cantante: "Yo creía que estaba solo
en esto, pero la sorpresa me la llevé hace unos años cuando
conocí a un murciano, Darío Ledesma. Este chaval, con apenas
20 años, creó una página web sobre Nino Bravo. Junto con
otro fan, Francisco Javier Fuentes, pusimos todo el material
en común y lo intercambiamos para ponerlo a disposición de
todos en Internet, siendo el único objetivo de nuestra
cruzada que Nino Bravo siga presente, se le recuerde y lo
puedan disfrutar nuevas generaciones". En este aspecto,
destacó asimismo la creación de su Museo en Aielo de
Malferit, su pueblo natal, y la acogida que han recibido los
distintos encuentros de fans y amigos que en el mismo se han
llevado a cabo. "Quisiera reivindicar la figura de Nino
Bravo como la voz de la música pop española: nadie hay que
pueda hacerle sombra y todo aquél que ha intentando
aprovecharse de su recuerdo ha terminado desterrado por la
figura del artista", comentaba Miguel Ángel. También
hubo tiempo para una pequeña crítica: recientemente se le ha
dedicado una calle a Nino Bravo en Valencia, hecho que ha
pasado inadvertido y no ha tenido mayor relevancia,
perdiendo así una oportunidad única para rendir homenaje al
cantante. "Por suerte, la figura de Nino Bravo va más
allá de patriotismos y sigue muy presente en los países de
Latinoamérica. Fuera de etiquetas, Nino se ha mantenido
siempre fresco y joven, y seguirá agradando a nuevas
generaciones de fans". Para terminar, quiso dedicar unas
palabras para comentar el nuevo libro de Ortigueira:
"Para los fans, este libro es como estar con Nino Bravo, es
conocerlo un poco más como persona a través de anécdotas,
historias que para los que lo admiramos son un documento muy
valioso de alguien, Guillermo Ortigueira, que lo conoció
bastante bien y compartió horas con él. En definitiva, es
una manera muy bonita de mantener vivo su recuerdo y sus
vivencias contadas en primera persona".
Tras esta intervención se cedió la
palabra a José Asensi Blasco, periodista y director
de la revista Dival. Según Asensi, la razón del éxito
intertemporal del cantante valenciano obedece a los
sentimientos que despierta: "Nino murió el mismo año que
Picasso, Allende o Carrero Blanco, pero
parece
que de éstos últimos tengamos un recuerdo más lejano. Nino
sigue aquí, Nino no es cuestión de fechas. ¿Por qué? Hay
quien dice aquello de que el corazón tiene razones que la
razón no comprende". El periodista evocó aquellos días
de principios de los 70 en los que Víctor Villegas, de
Fonogram, llevaba a Nino Bravo a la redacción del diario
Pueblo (cuando aún buscaban una imagen definitiva de Nino
como artista) o a los estudios de la SER para realizarle
alguna entrevista. También recuerda la fascinación que el
periodista musical Joaquín Luqui sentía por la voz de Nino
Bravo, a quien había conocido a través de discos editados
por el sello discográfico de Manuel Alejandro, Penélope.
"Para los valencianos que estábamos en Madrid, Nino Bravo se
había convertido en algo más que un cantante o una voz: Nino
era un referente nuestro, que había que unir a las Fallas, a
la Mare del Desamparats o a la paella". Para Asensi,
este libro tiene el valor de haber sido escrito con emoción,
de ser una reedición ampliada y recreada desde la admiración
y la mitología del personaje, equiparando a Nino Bravo con
cantante de la talla de Elvis Presley o Frank Sinatra. "Cada
vez que escuchas sus canciones, vuelven a estar vigentes en
su temática, en su musicalidad y en su ejecución. Eso,
aparte de por los autores, es porque el intérprete les supo
poner ese hálito divino que llevan, y no se trata de
mitificar, porque él se ha mitificado solo y le ha
mitificado la historia. Debemos estar orgullosos de tenerlo,
de tener algo que ha traspasado el tiempo, que seguirá en el
recuerdo". No obstante, también el periodista realizó
críticas en referencia a algunas ediciones discográficas que
trataron la voz de Nino Bravo como si fuera un instrumento
más (en particular, el disco "La voz de Nino Bravo").
De hecho, asensi no llegó a publicar en el diario Pueblo un
artículo titulado "Han profanado a Nino Bravo" por el
aprecio que le ligaba a uno de los responsables de Polydor,
Víctor Villegas. En referencia al libro, comentó que
documentalmente es muy rico, tiene muchas fotos y,
literariamente, hace que revivamos todos los momentos que el
autor compartió con el cantante. Llega un momento en el que
Guillermo se convierte en coprotagonista del libro porque
está hablando desde el corazón y desde las vivencias. "Eso
no es literatura de ficción, sino un testimonio vivo que
sólo puede darlo él", adujo.
El último en intervenir fue Guillermo
Ortigueira, autor del libro objeto del acto. Para él, la
obra no es una biografía al uso, sino un libro-reportaje que,
a pesar de corregir "Historia de un hombre bueno", poco
tiene que ver con éste. Se ha añadido un antes y un después
en la historia de Nino Bravo, aparte de alguna queja a
determinadas instituciones por su olvido a la figura del
valenciano. Agradeció a Rita Barberá el apoyo mostrado a la
primera biografía que escribió sobre Nino (la actual
alcaldesa de Valencia fue la responsable de que el diario
Jornada la publicase por capítulos): "El periódico, por
ser un diario de la tarde, comenzaba a decaer y la verdad es
que se vendía poco. Sin embargo, se descubrió que las
ediciones de toda la semana en la que se publicaron aquellos
capítulos de Nino Bravo se agotaron". Sin embargo, no
todos los políticos ayudaron siempre a la figura del
cantante, pues según Ortigueira, para que Nino tuviera su
busto en Valencia tuvo que luchar más de una persona: "En
el libro hay una imagen en la que aparece Jesús Mariñas, un
hombre aparentemente frívolo, pero que en un momento
determinado me ayudó a hacer una campaña a nivel nacional
para forzar a que un determinado concejal (que en aquella
época decía que Nino no merecía un monumento porque "no
había inventado la penicilina") cayera en la cuenta de que
había un tejido social que sí que quería ese monumento a
Nino Bravo". El autor asegura que ninguna de las
fotografías que aparecen en el libro están ahí gratuitamente,
todas tienen un porqué, aunque la selección fue difícil, ya
que el material de Nino Bravo se ha difundido mucho a través
de sus páginas web. Afirma incluso que, tristemente, también
existe un comercio de ese material: "Miguel Ángel y yo
tratábamos de conseguir una de las páginas de Jornada donde
se publicó aquel reportaje de Nino Bravo y nos encontramos
con que pedían 125 euros por la hoja de un periódico. Según
esto, podríamos estar valorando a Nino Bravo como una
auténtica estrella cuyos objetos tiene un valor increíble en
el mercado de los fans". Guillermo aseguró que ha vuelto
a escribir
su
libro debido a las numerosas peticiones que ha recibido de
los admiradores del cantante, pues casi todas las semanas
recibía una llamada telefónica solicitándolo. Era necesario
responder a esa presión social existente, contando además
con el añadido de que las tres décadas transcurridas entre
un libro y otro le han hecho escribirlo desde la serenidad y
el análisis, resultando un libro más maduro. Sin embargo, la
obra no incluye toda la vida de Nino Bravo, sino, como
recalca su autor, incluye exclusivamente sus vivencias (tanto
las buenas como las malas). Por último, se quiso resaltar la
valía del cantante: "Por mi parte, agradecerles que hayan
venido, aconsejarles por un deber sentimental que lean el
libro y vean cómo hemos perdido lo más grande que hemos
tenido en la música de España: Nino Bravo".
Una vez terminada su intervención, se realizaron ruegos y preguntas. Tras el acto, Ortigueira procedió amablemente a la firma de libros para todos aquellos admiradores que hubieran adquirido la obra. Desde estas líneas queremos agradecer a Guillermo el ejemplar que nos dedicó, cuyo autógrafo reproducimos aquí.
Fuente: F. J. Fuentes / Fotos: Georgina Molina
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