Pepe Juesas: "Creo que la gente aún no ha descubierto el mensaje del tema 'Vivir'"
Entrevista por Darío Ledesma
Pepe Juesas fue
guitarrista y compositor de Nino Bravo. Pero por encima de
todo, fue uno de sus mejores amigos. Pocas personas conocían
a Nino Bravo mejor que Pepe, y su testimonio es esencial
para entender todo lo relacionado con el cantante valenciano.
Hace unos meses, Pepe se puso en contacto conmigo. Una
idea le bullía en la cabeza, y era el momento de ponerla en
marcha. Después de haber presenciado tantos homenajes a la
figura de su amigo, es ahora cuando ha sentido la necesidad
de hacerle su pequeño homenaje particular.
¿Cuál era su idea? Cantar y grabar una nueva versión de "Vivir",
el único tema en el que Nino Bravo participó como
compositor, con la ayuda de sus amigos Pepe y Vicente. Esta
nueva versión es el tributo que rinde un buen amigo desde el
corazón y la nostalgia.
Desde NinoBravo.net hemos querido sumarnos a este sincero
homenaje con una extensa entrevista a Pepe, en la que se
narran gran cantidad de anécdotas, vivencias y experiencias
que nos acercan al Nino Bravo más humano, al Nino Bravo
amigo, al Nino Bravo compañero. La emoción embargó a Pepe en
más de una ocasión durante el trayecto de la entrevista.
Pero no fue éste un encuentro triste, sino todo lo contrario:
durante casi una hora, Pepe y yo estuvimos celebrando que
Nino Bravo está cada día más vivo. Y lo está a través de
anécdotas y vivencias como las que vais a leer, que ya nunca
pasarán a formar parte del olvido.
Pepe, ¿recuerdas cuándo conociste a Luis Manuel?
Pues
claro que lo recuerdo, eso no se me puede olvidar. Mi
hermano y yo habíamos formado un grupo porque estudiábamos
música. Mi hermano es Vicente Juesas, que era el organista
de nuestro conjunto durante la primera época. En ese grupo
inicial, del que luego ha salido alguna fotografía
tergiversada, cantaba un amigo nuestro que estudió conmigo
bachiller y luego fue Juan Camacho. Hay una fotografía, que
la dan como si fuera de Los Superson (aunque no lo sea), en
la que aparece Juan Camacho. Entonces nosotros tendríamos 12
o 13 años. Nos compramos las primeras guitarras, empezamos a
tocar por ahí… Claro, Los Superson era un grupo que estaba
en un nivel superior a los demás. Llegó un momento en el que,
por las circunstancias, dos guitarras de Los Superson
tuvieron que dejar el grupo. Se quedaron el batería (que era
Salvador Pelejero y estudiaba música conmigo), Nino y
Vicente López. En aquel entonces tenían un contrato para
irse a Benidorm y buscaron dos elementos que pudieran
sustituir a los que dejaron el grupo porque no les
interesaba irse a Benidorm, porque tenían su trabajo, sus
estudios… y entonces pensaron en nosotros. Mi hermano
tendría 13 años y Nino tendría 14. Y a partir de ahí nos
vieron tocar, hicimos el grupo y ensayábamos en casa de mis
padres. Ensayamos las canciones que llevábamos en el
repertorio y algunas otras… Digamos que, entre los dos
grupos, hicimos un repertorio con las canciones que
tocábamos unos y otros, y así nos fuimos a Benidorm.
En
Benidorm estuvimos seis meses. Tocamos en una sala de
fiestas, aunque aquello tampoco salió muy bien, y a partir
de ahí Los Superson ya fuimos un grupo. Desde el principio,
Nino era Luis Manuel: Los Superson éramos todos. Lo de Nino
ya fue después.
Hace un momento comentabas una fotografía que suele salir en los medios de comunicación…
La he visto algunas veces en televisión. Esa fotografía la dejé yo, pero haciendo la explicación pertinente. Creo que fue al primer programa de “T’enrecordes”, y entonces sí que lo dijeron bien, pero luego, como se van pasando todo el material de unos a otros, surgió el equívoco. En esa fotografía se ve a un Juan Camacho muy jovencito. Nino no aparece, ni Vicente López, claro. Ahí estaba Juan Camacho, mi hermano, otro chico que tocaba el bajo, el batería y yo.
¿Cómo era entonces Luis Manuel Ferri?
Luis Manuel Ferri siempre ha sido más o menos igual. Él era una persona que creía en sí misma, siempre. Independientemente de que en algún momento determinado se viera decepcionado, siempre tuvo mucha fe en sí mismo. Él sabía lo que valía y él tenía muy claro que era cantante y que cantaba muy bien.
Una vez que Nino empieza a ser cantante de Los Superson, ¿cuál era el repertorio que solía cantar en los conciertos?
Tocábamos de todo. Ten en cuenta que nosotros éramos un grupo que hacíamos actuaciones pero no éramos el clásico grupo al que la gente va a ver su espectáculo durante media hora, cuarenta y cinco minutos o una hora, porque la época no se prestaba para eso. Nosotros hacíamos baile. Digamos que había un circuito de salas en el que todos los sábados y domingos se hacían bailes, e íbamos los grupos más o menos conocidos de Valencia. Ahí la gente bailaba: eran los principios de las discotecas. ¿Repertorio? Pues todo. Lo que ocurre es que dentro de todo ese repertorio que más o menos era lo que estaba de moda, siempre había una parte fundamental de canciones pensadas para su voz, para su lucimiento, para sus facultades. Si a eso le añades la época de Tom Jones, de John Rowless, de Engelbert Humperdinck…
Hay distintas versiones sobre el origen del pseudónimo artístico. ¿Cómo surgió en realidad?
Es un compendio de todo. Es verdad lo del amigo italiano, también es verdad lo de que Miguel Siurán participara en la creación del nombre. ¿Cómo se hace un nombre? Un nombre se hace a base de darle vueltas a la cabeza hasta que llega un momento en que a alguien de los que ha estado dándole vueltas se le ocurre y le viene el chispazo.
¿Estuvo Nino ilusionado con la grabación de “Como todos”, su primera canción?
Claro.
Él hizo la mili, yo hice la mili… Vicente no hizo mili, pero
nosotros sí. En aquella época, todos teníamos un poco de
“manga ancha” hasta que nos íbamos a la mili. La educación
de los 50’ o 60’ decía que la mili era la frontera, y cuando
volvías de allí tenías que trabajar tu porvenir e “ir a saco”.
Lo siguiente era tener un trabajo, tener un oficio, tener un
sueldo estable, tener novia, casarte y formar una familia.
Cuando volvimos de la mili, aquello tenía que hacerlo y
solventarlo de alguna forma.
No
podíamos continuar con los bailecitos de sábados y domingos.
Como nosotros teníamos muy claro que queríamos vivir de la
música, se planteó que había que contactar con una casa de
discos mediante gente conocida, como Miguel Siurán, que nos
presentara o nos introdujera. Nos pusimos en contacto con
Polydor y fue cuando, para ver el producto que teóricamente
iban a contratar, hicimos el famoso recital del Teatro
Principal (que ya teníamos pensado hacer). A última hora y
por problemas de la mili, yo no pude actuar, pero lo vi
desde el patio de butacas. Polydor mandó a gente para verlo.
El festival, con todos los respetos, estuvo muy bien
preparado, con orquesta, y salió muy bonito. Nos lo
“curramos” muy bien. No fue mucha gente, porque la verdad es
que el Teatro Principal no se llenó ni muchísimo menos, pero
había gente. A partir de ahí fue cuando la casa Polydor, al
escuchar la voz de Nino, dijo que sí. En principio éramos
Los Superson, pero estábamos en una época en la que
proliferaban los cantantes solistas, y se llegó a una
disyuntiva. La casa de discos dijo que el producto
interesaba, pero interesaba como voz solista. Nosotros
dijimos que perfecto. La voz solista era lo que se iba a
lanzar: se lanzaba un cantante fantástico, y nosotros
seguiríamos acompañándole.
¿Cómo fue que Vicente y tú llegasteis a incluir vuestras propias canciones en los discos de Nino Bravo?
Fue una tarea muy ardua. De hecho, nosotros pasamos prácticamente un examen para ver si las canciones que componíamos estaban a la altura. Y yo lo entiendo. Para él componía gente de mucha categoría, y cualquiera no podía meter una canción ahí. Se pedía que, por lo menos, lo que le compusieran los dos compañeros, músicos o amigos de Nino Bravo no desentonara con las canciones que le hacían Manuel Alejandro, Juan Carlos Calderón, Augusto Algueró o José Luis Armenteros. Oyeron las primeras canciones, y pensarían que teníamos una categoría musical que estaba dentro de lo que cabe. No podríamos llegar nunca a ser un Augusto Algueró, pero no desmerecíamos. Fue entonces cuando se pudo empezar a incluir canciones en sus discos.
¿Es cierto que “Ni el viento ni el tiempo” llevaba mucho tiempo escrita antes de ser publicada en disco?
La primera canción nuestra que salió en un disco de Nino fue “Ni el viento ni el tiempo”, precisamente. Pero no estuvo mucho tiempo sin ser publicada. Que yo recuerde, cuando Nino nos decía que iba a grabar un LP para una fecha determinada, él empezaba a recopilar canciones de Manuel Alejandro o de Augusto Algueró, por ejemplo, y nosotros presentábamos dos o tres. Pero eso era cuestión de meses. “Ni el viento ni el tiempo”, igual que “Para qué seguir” o igual que “El amor”, saldrían a los cinco, seis o siete meses. Cuando salía el disco. La excepción es “Te amaré”, que es una canción de la que yo hice en un principio la música y luego Vicente la letra. A Nino se le dio una imagen de cantante melódico, pero yo había conocido al Manolo que cantaba rock y música más movida, algo que hasta entonces no se había hecho en la casa de discos. Yo compuse “Te amaré” por ello, y para hacer los arreglos Polydor se puso en contacto con Pepe Nieto, un batería fenomenal que en aquella época era un arreglista muy avanzado. Nos pusimos a trabajar los dos juntos y salió el arreglo de la canción, pero después de haber sido grabada y de haberse hecho el gasto de la orquesta (porque se hizo con un “orquestón”), la casa de discos creyó que no era conveniente sacarlo al mercado porque, según me contaron a mí, decían que “no era la imagen que el público tenía de Nino Bravo”. Eso le pasó a esta canción y a una de Manuel Alejandro que se titulaba “Quién eres tú”. También era bastante rápida. Las dos canciones, después de grabarlas incluso con su voz, se guardaron en la casa de discos durante años hasta que, al cabo de bastante tiempo, se incluyeron en un LP recopilatorio de varios cantantes. Ya posteriormente, creo que lo sacaron en discos suyos. Pero esas canciones, en vida de Nino, la casa de discos las tuvo guardadas y no las sacó a la venta.
¿Nino Bravo sufrió altibajos en su carrera?
En los comienzos de un artista,
está muy claro que es muy difícil que el primer disco sea un
éxito. Estamos hablando de hace 35 años. El negocio de la
música era un gran
negocio,
pero no era “el GRAN negocio” que es ahora. Ahora, si sale
el primer disco de un cantante, lo hacen número uno si
quieren. Entonces no era igual, era más complicado porque el
artista era nuevo en el mercado y la gente no lo conocía. En
aquella época, cuando salía un disco, lo que se echaba en
falta era promoción en radio y en los demás medios. De ese
primer disco no sé cuántos se venderían. Lo que le surgió a
él, después de haber grabado ese primer disco, fue la
oportunidad de “Pasaporte a Dublín”. En “Pasaporte a Dublín”,
cada semana se hacía un estilo diferente de música (había
una semana que era música de películas, otra que era música
de Los Beatles, otra zarzuela, etc). Eso le dio la
oportunidad de demostrar sus facultades. Yo recuerdo haber
ido en aquella época a algún acto en el que actuábamos, y
coincidir con Rafael Ibarbia, el músico que hacía los
arreglos y dirigía la orquesta en “Pasaporte a Dublín”.
Descubrimos entonces que, a nivel de los directores de
música, se dieron cuenta de que él, semana tras semana, en
el estilo de música que fuera, lo bordaba. Le ponías a
cantar una canción de Los Beatles y la bordaba. Cantaba un
tema de películas y lo bordaba. Cantaba un trozo de zarzuela
y sin problemas. Esa sucesión de semanas haciendo diferentes
tipos de música fue lo que verdaderamente le aupó. Fue un
apoyo tremendo para él, y eso le hizo conocido. Lógicamente,
una vez que se tiene popularidad, si le añades canciones
buenas, es cuando llega la venta de discos.
¿Le disgustó no ir a Eurovisión en 1971?
Hombre, creo que sí, que le disgustaría. Pero yo creo, y hay más gente de mi opinión, que cuando él salió derrotado de “Pasaporte a Dublín” ya se imaginaba algo. A todos nos dio la sensación… Pero claro, él era el que estaba dentro, nosotros veíamos los programas en televisión, desde fuera…
¿Quiso presentarse en más ocasiones a Eurovisión?
Que yo recuerde, no.
¿Cuáles fueron las razones por las que rompió profesionalmente con Pepe Meri, su segundo manager?
Las circunstancias exactas no las sé. Pero creo que no fue una circunstancia concreta y casual. Vino de tiempo, pues había una relación que ni yo ni nadie alcanzaba a ver, ya que los Superson íbamos por nuestra parte y él iba con Meri. Ellos dos convivían más, y debió de pasar algo que fue deteriorando paulatinamente esa relación.
¿Cómo era un concierto de Nino Bravo?
En aquella época, tradicionalmente se hacía un pase o dos de 45 minutos, que luego nunca eran exactos, siempre se iban a 50 minutos o más. Nosotros hacíamos primero una introducción musical que durante un tiempo fue una especie de sintonía, y después pasó a ser un potpurrí instrumental de las canciones que él no iba a cantar en directo, pero que eran suyas. Por ejemplo, cuando había salido ya el cuarto LP, canciones como “Como todos” o “Es el viento” no solía cantarlas, y con ellas hacíamos ese pequeño potpurrí como introducción musical. Luego salía él a cantar.
¿Tenía Nino algún “ritual” o costumbre a la hora de actuar?
La costumbre que teníamos era estar en el camerino charlando. A veces se fumaba un cigarrito y se tomaba un “whiskete”. Ya está.
Cuando acudía al estudio, ¿solía grabar los temas muchas veces hasta conseguir la toma definitiva?
Casi nunca. Había veces que grababa las canciones cuando prácticamente no las conocía porque no se las había podido estudiar. Claro, si nos basamos en eso, tendría que estar horas y horas en el estudio, pero no era así. He contado muchas veces que además grababa cuando iba de un sitio a otro: si tenía que irse a Málaga, por ejemplo, pasaba por Madrid y grababa dos temas. Así grababa los LP’s.
¿Qué recuerdas de sus giras latinoamericanas?
Recuerdo dos cosas de la gira
en que yo fui con él, en la que estuvimos en Méjico. Una de
ellas es un
poco
triste, porque fuimos con un contrato para actuar en una
sala de fiestas y no pudo actuar al tener una afonía
tremenda, cosa rarísima en él. Sí es verdad que había veces
en las que estaba un poquito resfriado de la garganta, pero
afonía total sólo recuerdo ésta. Tuvimos que suspender las
actuaciones en la sala de fiestas. La otra cosa que recuerdo
es que en televisión tuvo un exitazo tremendo. Cuando
salíamos de las instalaciones de televisión había una gran
cola de gente, no pensábamos que iba a ser así. Sin embargo,
en una entrevista dijo que él iba a conquistar Méjico, y
alguien de los que estaban allí le dijo que “conquistar” no.
Nino dijo “conquistar” en el buen sentido de la palabra, en
el sentido de que había ido para hacerse famoso, entrar en
sus corazones y que le quisieran. Pero aquello de
“conquistar” les movió las entrañas a los mejicanos porque
la palabra “conquistar”, viniendo de un español, recordaba a
los aztecas y Hernán Cortés. Nino tuvo que rectificar. Salió
en otro programa, empleando otras palabras para decir a qué
había ido a Méjico.
¿Cómo era el proceso de selección de sus canciones? ¿Lo hacía él o influía mucho la casa de discos?
Hubo un tiempo en que sí influía. Al principio, la casa de discos aconsejaba el repertorio a incluir en sus discos, aunque no lo imponía. Pero también es cierto que, a medida que pasaba el tiempo y Nino se iba convirtiendo en una figura importante, él adquiría cada vez más peso específico, voz y voto en la selección de las canciones.
¿Cuál crees que era la canción preferida de Nino de su repertorio?
Yo creo que tenía muchas. No puedo hablar por él, pero pienso que lo conocía bastante bien y creo que, aparte del cariño que tenía a todas sus canciones, había algunas de ellas por las que sentía un cariño especial. Una de ellas, que personalmente a mí también me encanta, aunque pasó desapercibida en el LP, era “Aquel atardecer”. Es un tema que demuestra unas facultades impresionantes, pero nunca fue cara A o cara B. Es una canción preciosa. Luego podríamos hablar de “Cartas amarillas”, o “Noelia”…
¿Cuál es el origen de su famoso colmillo?
Creo que fue un regalo de un manager que tuvo él, un tal Jesús Carsí. Fue un manager con el que estuvo poco tiempo. Desapareció de la noche a la mañana y no he vuelto a saber nada más de él.
¿Y el del cinturón con sus iniciales?
Eso fue un encargo que hizo él para llevar con el mono negro. Anteriormente también lo había llevado con alguna camisa, pero lo hizo para llevarlo con el mono negro. Era un cinturón en el que aparecían las iniciales de Nino Bravo, NB.
¿Es cierto que le ofrecieron rodar una película?
Creo que sí. Lo que pasa es que ahí también debió ocurrir algo raro. Los detalles no los sé exactamente, pero sí que te puedo decir una cosa: él, en principio, estuvo muy ilusionado y me lo comentaba, pero luego de repente perdió toda la ilusión. Debieron decirle que sería de una manera, y luego sería de otra que a él no le gustó. Lo dejó, perdió la ilusión en seguida.
¿Recuerdas especialmente alguna anécdota curiosa sobre Nino?
Podría
llenar páginas enteras. Hay muchas
veces
en que veo programas de televisión y recuerdo cuando íbamos
a muchos rodajes de “Pasaporte a Dublín” con el ayudante de
Valerio Lazarov, que era Fernando García Tola. La verdad es
que con él nos lo hemos pasado muy bien. En el Parque del
Retiro, cuando grabamos “Puerta de amor”; en la Gran Vía,
cuando grabamos “Te quiero, te quiero”… Recuerdo la famosa
escena en la que lo llevan en el carrito de los niños. Lo
del carrito tiene una historia tremenda. Estábamos en plena
Gran Vía rodando con García Tola, que era un cachondo
mental, y decía “vamos a buscar una tía buena para ponérsela
a Nino”. Pasó la tía esa y la metimos para que llevara el
carrito con Nino ahí. Nos lo pasábamos muy bien.
¿Qué música o cantantes le gustaba escuchar?
Le gustaban muchos. Clásicos como Frank Sinatra o David Clayton-Thomas, que luego fue su rival en el Festival de Río de Janeiro. Había italianos que le gustaban mucho, era un forofo de la canción italiana. Había muchos. Además, Nino Bravo podía tener un estilo propio, pero cantar canciones de todos. A él no le gustaba encasillarse en un estilo concreto, sino poder abarcar otros estilos diferentes. En aquella época salió una versión de Frank Sinatra de “Somos novios”, la canción de Manzanero, y cuando lo comentábamos, él decía que Sinatra cantaba igual “New York, New York” que “Somos novios”, que cantara lo que cantara sonaba a Frank Sinatra siempre, aunque fuera “Somos novios”. Nino entendía que él era cantante, y le pusieran la canción que le pusieran, tenía la obligación de hacerla sonar como Nino Bravo, aunque la hubiera cantado otro antes. Eso es lo que él entendía por cantar.
¿Le gustaba leer? ¿Qué tipo de libros?
Sí. Le gustaba leer todo lo que pillara. No tenía mucho tiempo, pero sí que le gustaba leer. Era una persona a la que le gustaba motivarse.
¿Qué era exactamente “Brani”?
Era la
oficina que montó para llevar sus asuntos artísticos.
Después del fiasco de Meri y todos los demás representantes,
pensó que ya estaba bien de tener un
manager
que se llevara un tanto por ciento, por lo que montó la
oficina. “Brani” eran las primeras sílabas de “Nino Bravo”,
pero al revés.
¿Guardas algún objeto relacionado con Nino con especial cariño?
Muchos… La guitarra que me regaló, la tarjeta que le envió a mi mujer el día en que le dijo “No seas mala y deja al nene venir a Madrid”… Muchísimos…
¿Cómo fue la noche del 14 de marzo de 1973 en el Parador Fallero?
Fue muy emocionante. Si no recuerdo mal, Nino estuvo unos días antes viendo a Raphael, que estuvo muy bien y triunfó en su noche en el Parador. La noche en que nosotros íbamos a actuar era una noche muy importante, la de Debutantes, por lo que Nino tenía mucho interés en quedar muy bien. La verdad es que lo consiguió: la gente se puso en pie al final, en su actuación se entregó al máximo, nos salió todo muy bien. Esa noche estaba su madre allí y él le cantó “Mi querida mama”. La primera parte de “Mi querida mama” la hacíamos como la de Tom Jones: él cantaba un verso mientras yo solo tocaba unos acordes con la guitarra. Eso lo hacíamos hasta que empezaba el verso “aquí ya me tienes” en el que entraba el resto. En esa canción yo me fui a la esquina del escenario, que era grandísimo, y me senté. Me pusieron un foco. Él se fue a la otra esquina, se sentó y le pusieron otro foco. Toda la primera parte la cantó así. En aquella época, esto no estaba muy visto porque no se hacían tantos shows como ahora.
¿Cuál es la historia de “Vivir”?
Él vivía
en la calle Bachiller y yo cerca de su casa. De vez en
cuando me llamaba y me decía: “Pepe, ¿qué estás haciendo?”,
y yo respondía “Pues estoy aquí, en casa”.
“Pues
vente para acá que tengo…” Entonces cenábamos allí, con su
mujer y la mía, y pasábamos un rato a gusto. La verdad es
que él era muy amigo de sus amigos y le gustaba mucho estar
con sus compañeros. Nino era muy entrañable… Una de esas
veces me llamó diciendo: “Vente para acá, que he sacado unas
notas y quiero que las veas”. Llegué a su casa y me tocó una
melodía en un piano que se había comprado hacía poco tiempo.
En un principio se la quería dedicar a su mujer, así que el
estribillo que él había sacado decía “Mary, Mary, Mary, te
vi, te vi, te vi…”. Él había sacado esas cuatro notas del
estribillo; a partir de ahí nos pusimos a trabajar y se
completó toda la canción. Luego hablamos con Vicente y
empezamos a ponerle la letra. Finalmente le dimos otro
enfoque, ya no decía lo de “Mary, te vi…”, pero en principio
fue así.
¿Es cierto que el último disco se grabó a modo de ensayo?
No, ni mucho menos. Lo que ocurre es que ese LP se grabó en Londres, donde él no había grabado nunca. Por lo que se ve, en aquella época tenían en Londres una forma de grabar diferente a cómo se graba aquí. Por lo que él contó cuando vino de Inglaterra, el batería de la orquesta que le pusieron allí era un tío muy famoso en aquel país, fenomenal. Cuando la orquesta no iba como él sentía, él era el que paraba y dirigía la orquesta. Pero no se grabó a modo de ensayo. Lo que parece es que el sonido es como un poco más “en directo”, porque el sonido de “…Y Vol. 5” no suena como en los estudios de aquí. Pero eso sería porque allí lo hacían de otra manera.
¿Quedaron más canciones de Vicente López y Pepe Juesas que no llegaron a grabarse?
Sí, una que le hicimos después. Creo que Vicente la grabó con un chico de Benidorm y la presentó en un programa de televisión. Era una especie de recuerdo hacia él. La letra decía “Desde nuestra niñez / juntos los dos. / Hoy recuerdo el ayer / con emoción. / ¡Qué triste es el vacío de tu ausencia / aunque vivo rodeado de tu esencia! / Amigo, yo jamás te olvidaré…”. Es una canción escrita solamente para su recuerdo.
¿Qué fue de Los Superson tras la desaparición física de Nino Bravo?
Después
de la desaparición física de Nino Bravo, yo estuve seis
meses muy mal. Sin embargo, aunque estaba “fastidiado”, no
tenía más remedio que trabajar. De hecho, Los Superson
estuvimos actuando y
yo
salía al escenario todos los días con los tornillos y el
aparato que llevaba, no tenía más remedio. Para mí fue
bastante traumático.
¿Crees que Nino hubiera grabado en inglés o en valenciano?
En valenciano no lo sé. No porque no quisiera, sino porque su estilo posiblemente no casara con el estilo de cantar en valenciano. No quiero decir que en algún momento determinado no lo hiciera, porque las grabaciones de los cantantes de hoy en día ya no se hacen como cuando nosotros estábamos. Hoy en día, un cantante puede tener su carrera particular pero sacar una colaboración con cualquier otro artista, y en esa colaboración se canta como sea. Entonces, en una colaboración así no te digo que no lo hiciera, porque él era muy valenciano y lo hablaba perfectamente. De hecho, en los camerinos hablábamos muchas veces en valenciano. Con respecto al inglés, te digo que hubiera cantado seguro.
¿Cuáles eran los planes de Nino Bravo para 1973 y los siguientes años?
Sacar discos cada vez con mejor calidad. Pienso que el disco que quería sacar de versiones hubiera sido una maravilla. Si hubiera conseguido grabar “El himno al amor”, “El largo y crudo camino” y todas las versiones que iba a hacer en el siguiente disco, habría sido algo grande. Iba a grabar el tema “Laura”, un clásico standard americano, del que hizo una versión impresionante en “Pasaporte a Dublín”. Pienso que ahí es donde se veía el verdadero alcance de Nino: tocaba estilos muy diferentes. Desarrollaba todo lo que le pusieran. Yo creo que, amistad aparte, él hubiera llegado a hacer un lanzamiento a nivel mundial y hubiera sido un cantante internacional como Julio Iglesias.
Hace unos días me dijiste que te gustaría encontrar a una persona en particular… ¿de quién se trata?
Encontrarla no, lo que me gustaría es poderle agradecer de alguna forma lo que hizo por mí. Tengo que agradecer a una persona que no sé ni quién es, que me recogiera de la carretera. Esa persona llevaba un Mercedes. No tuvo ningún problema en parar, coger a alguien malherido, meterlo en su coche y llevarlo al hospital de Villarrubio. Imagino que en algún lugar de España, cuando oiga algo de Nino Bravo, esa persona dirá o pensará “yo vi el accidente y ayudé a uno de esos chicos”. La verdad es que nunca tuve la oportunidad de darle las gracias y eso es algo que lo llevo dentro. Te lo dije el otro día: no tuvo ningún reparo. En una carretera en la que un coche vuelca y se queda parado en el arcén, a la derecha, esa persona paró y ayudó a alguien que tenía medio cuerpo paralizado. Me metió en el coche. Recuerdo que yo iba a su lado con la mano en la frente, y él me preguntaba si me encontraba bien. Me trató fabulosamente bien. Eso es de agradecer. Cuando una persona sufre un accidente y se encuentra mal, es muy importante si recibes ayuda.
¿Qué opinión te merecen los experimentos discográficos que se realizan periódicamente con las grabaciones de Nino, como “La voz de Nino Bravo”, los duetos o las remezclas?
Lo de
los duetos lo entiendo. Entiendo que, para muchos cantantes,
Nino haya sido un referente, y si las tecnologías lo
permiten, no hay que criticarles que puedan
cantar
con él. Un cantante al que le encante una de sus canciones,
si puede cantarla con él, mejor. Pero el “apaño” aquel que
se hizo de las canciones de Nino con ritmos nuevos no me
gustó.
Cada
vez que lo oía… A lo mejor me puedes decir: “claro, tú
estabas acostumbrado a oírlas de la otra manera”. Puede ser
que sea por eso.
¿Crees que Nino hubiera autorizado este tipo de grabaciones?
Es algo que viene por las circunstancias. Creo que, si él hubiera vivido, a estas alturas estaría en candelero y no hubiera tenido más remedio que hacerlo. Lo ha hecho todo el mundo, hasta Frank Sinatra ha cantado con Bono o con Luis Miguel. Llega un momento en que la parafernalia del mundo discográfico lo pide y las compañías de discos se ponen de acuerdo. Es una cosa al margen de sus carreras, pero que les da popularidad, así que creo que no se hubiera negado. No hubiera tenido más remedio que hacerlo. Por ejemplo, podría haber tenido que cantar un LP a medias con Julio Iglesias, como hizo el mismo Julio con Stevie Wonder. Creo que lo hubiera hecho, no habría tenido más remedio.
¿Cuál crees que es la razón para que las canciones de Nino Bravo no pasen de moda, vendan miles de discos anualmente y enganchen a nuevas generaciones?
Son canciones con un mensaje muy grande y muy bonito. Hace dos meses vinieron a hacerme una entrevista del programa que presenta Paco Lobatón en Canal Sur, y estuvieron rodando en el colegio donde trabajo, en la clase de música, en mi casa, con el piano, con la guitarra… Una de las preguntas que me hizo la chica fue muy parecida a lo que tú me has dicho: “¿por qué crees que las canciones de Nino Bravo y sus letras tienen actualidad?”. Es que las letras son muy profundas. Son canciones escritas pensando en él pero, al mismo tiempo, tienen un mensaje. No quiero decir que las canciones que se escriben ahora sean malas, ni mucho menos, pero entonces era otra historia. Partíamos con la desventaja de que no nos permitían muchas cosas, porque entonces aún vivía Franco. Teníamos que aguzar el ingenio para llegar a la gente de una forma más sutil. Esto ahora no hace falta, uno dice cualquier aberración y la gente te aplaude diciendo que es bonito. A colación de esto, la chica que me entrevistaba me dijo: “Hay una letra que me intriga mucho. ¿Qué es la puerta del amor?”. Yo le dije que “la puerta del amor” no es ni más ni menos que una determinada parte de la anatomía femenina. La chica me dijo que era una forma muy bonita de decirlo. ¡Claro, es que entonces no podíamos decirlo como ahora, de forma tan textual! De todas formas, me sigo quedando con “la puerta del amor” para decirlo. Las cosas como son. Las canciones de Nino no pasan de moda porque la música y la letra están en otro plano diferente. Ni mejor ni peor, no quiero herir ninguna susceptibilidad. Pero están en un plano diferente.
¿Sabías que Nino Bravo cuenta con 4 calles, una plaza y se le va a dedicar una avenida?
Sí lo sabía. Y espero que no pare. (Risas)
¿Te gustaría decir algo sobre tu versión de “Vivir” que va a publicar NinoBravo.net?
Mira, te voy a decir una cosa: soy católico porque de pequeñito estudié en los Salesianos, ya que en aquella época no había la libertad de ahora. Pero me he hecho mayor, y ahora soy “católico”, a mi manera. En algunas cosas creo, en otras no creo… Esto te lo comento porque, aunque no suelo rezar a menudo, sí que digo una especie de oración todas las mañanas. Digo “Gracias, Señor, por concederme un día más. Un día más para reír, llorar, amar, sentir, sufrir… para vivir”. Eso lo digo todos los días. ¿Qué crees que pienso de esa canción? Tiene un mensaje tan grande, tan grande… Yo creo que la gente no lo ha descubierto todavía.
Para finalizar, resolvamos una duda que ha propiciado muchos errores periodísticos. ¿Cómo se escribe tu apellido: con “s” o con “z”?
Con “s”, con “s”.
Nada más, Pepe. Ha sido todo un placer. ¿Quieres añadir algo más?
Que muchas gracias. Y perdona que me “enrolle como una persiana”. La verdad es que me emociono. Después de tantos años, me sigo emocionando...
Escucha "Vivir" interpretado por Pepe Juesas:
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