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Hemeroteca de Nino Bravo

 

Mundo Joven, 28 de abril de 1973

En la muerte de NINO BRAVO, sin rodeos ni mentiras piadosas:

"ERA EL MEJOR"

 

Portada de Mundo Joven, 28-Abril-1973    Nino Bravo ha muerto.
   Se estrelló en su coche a la altura de Tarancón cuando, en compañía de otros tres amigos, músicos también, se dirigía de Valencia a Madrid.
   Triste ocasión para hacer recuerdo de una amistad con Luis Manuel Ferri y de unos éxitos de Nino Bravo. El trágico afán de llegar, que se cierne peligrosamente sobre nuestros cantantes y artistas, que viven más en la carretera, sobre ruedas, que en su propio hogar, ha segado la vida de un triunfador que estaba en el camino de su felicidad como hombre y como artista.
   Habíamos pasado juntos nuestras últimas vacaciones en Río de Janeiro. Habían sido quince días de contacto diario, de comer y cenar juntos, de visitar la ciudad en compañía de nuestras mujeres, de escuchar música juntos y hablar, sobre todo hablar. Él se presentaba como candidato español en el Festival Internacional de la Canción (como Víctor Manuel). Y congeniamos. Descubrí en esos días "de no hacer nada" que tras esa máscara de cara agria que siempre le caracterizó, había un muchacho sincero, trabajador y honrado. Nos hicimos amigos. Me habló de sus proyectos, de sus planes, de su futuro. Recuerdo que tenía puesta toda su ilusión en una discoteca en Valencia, que llevaría una decoración submarina, o algo así.
   Pero nuestra conversación convergía casi siempre en un mismo punto: los niños. Nino estaba entusiasmado con su hija. Hablaba siempre de ella. La adoraba. Y quería más. Presumía de padre. Vivía pensando en la pequeña y en la madre, en Mary.
    Nino tendrá su segundo bebé cuando él ya no está...
   El cantante había triunfado rotundamente en Río. Y en España. En América se le comenzaba a tener en cuenta de una manera seria. "Hay que venir a este continente varias veces, hacerse un hueco, y después, a triunfar. Yo estoy logrando ya ser alguien aquí...".
Con Nino hemos perdido a un excelente intérprete. Quizá en su género, en su estilo, al mejor. El hombre de la gran voz, el que siempre lo dio todo, nos ha dejado inmersos en esta realidad que es la vida.
   En esta ocasión, con Nino Bravo, no hay que mentir piadosamente. Se nos ha ido un excelente cantante y un buen amigo. Se nos ha ido un muchacho que estaba a punto de tenerlo todo, y que, en cierto modo, se había convertido en ejemplo para muchos del triunfo en lo humano y en lo profesional.

   Vaya con estas líneas nuestro recuerdo, nuestra oración por su eterno descanso, y el deseo de consuelo para los que quedaron.

JOSÉ MARÍA ÍÑIGO
 

NACIMIENTO, VIDA, TRIUNFO Y MUERTE DE UN CANTANTE LLAMADO NINO BRAVO


  
 "¡Aquélla es mi tierra!"Nino nos ha dejado. Se ha marchado con sus canciones. Con sus melodías para enamorados. Con su sonrisa, entre tímida y precoz. Con su voz. Nos ha dejado para siempre. Con un "adiós" de repente. Sin pensarlo. Con un "adiós" que no acertaba a salir de sus labios. Nos ha dejado.
   Pero pienso que quien nos ha dejado ha sido Luis Manuel. El Nino Bravo humano. El Nino Bravo que nació en Valencia y cantaba. Nos ha dejado Luis Manuel, porque Nino aún está entre nosotros. Y estará. Cada vez que escuchemos alguna de sus canciones. O recordemos su voz. Su enorme voz, que un día se asomó intimidada a un programa de televisión. Porque ahí nació para todos el Nino Bravo que ahora ya no está.

 

UNA VOZ IMPORTANTE
   Hace ya algún tiempo, Manolo Alejandro descubrió a Nino. Al Nino que cantaba "en donde me llamaban" y "por lo que me dieran". De él vino diciendo que había un "nuevo Raphael". Que su voz podía ser comparada a la de cualquiera. Y no estaba equivocado.
   Puede que sus temas no gustaran a todos. Puede que sus canciones no convencieran al cien por cien del público. Puede que... Pero lo que todo el mundo afirmaba, sin dudas, era que Nino tenía una voz importante. Una gran voz. Unos registros que llenaban cualquier escala. Y, por supuesto, que cubrían cualquier repertorio.
   Pero esa es una historia. Una historia que ahora intentaremos resumir. Una historia llena de vicisitudes hasta alcanzar el éxito. Un éxito que se ha quedado mudo con su ausencia.

 

EL LUIS MANUEL DE LOS COMIENZOS
   No todos los principios son fáciles. Ni rápidos. Por lo menos aquellos que están llamados a durar. Los de Luis Manuel tampoco lo fueron.
   Recorrió su provincia de arriba abajo. Los contratos eran pequeños, una miseria, pero pensaba que aquello había que pasarlo para llegar más tarde a la cúspide.
   Canciones de otros en voz de otros. Canciones que pasaban sin pensar mientras la gente bailaba a su son. Músicos de ocasión, partituras metidas aprisa en la cabeza porque "es que al público le gusta mucho esa canción de...". Y había que comer. Y aguantar. Poco a poco, su nombre se fue haciendo popular. Sus primeros "fans" y sus primeros autógrafos. Una voz que, poco a poco, se fue haciendo respetar.

 

PUBLICIDAD DEL PROPIO BOLSILLO
   Una faceta que pocos saben, o pocos se acuerdan de ella, sobre Nino Bravo, fue aquella en la que él decidió pagar de su propio bolsillo los anuncios para las vallas y las paredes. Anuncios sobre sus discos o reclamos sobre su voz.
    -Si no hay nadie que crea en mí, yo sí creo.
   Y decidió pegar sobre los muros y sobre las paredes carteles anunciando su nombre. Carteles y anuncios que él mismo costeaba.
   Ya producirá algún día.
   Y produjo. En él se fijaron las casas de discos, los "descubretalentos", las personas ligadas a este extraño mundo del "show-business". Aquel muchacho que tenía su pequeña secuela de seguidores en Valencia, podía tenerlos en toda España, porque facultades no le faltaban.

PASAPORTE A DUBLÍN
   Los recovecos de la vida profesional de Nino Bravo desembocaron en la que fue su ocasión dorada. El programa de televisión "Pasaporte a Dublín", realizado con la esperanza de encontrar a la persona idónea para representar a Televisión Española en el Festival de Eurovisión, le sirvió de trampolín a escala nacional. De cuantos intérpretes pasaron por el programa, y sin quitar mérito a ninguno, las críticas coincidían en que la mejor voz era de un casi desconocido que se hacía llamar Nino Bravo. Sus canciones y su estilo -entre sobrio y primerizo- dejaron huella en los espectadores del programa. Prácticamente, la rampa de lanzamiento estaba alzada.

 

"TE QUIERO, TE QUIERO"Con su Mercedes, matrícula M-596555

   Y fue una canción de Augusto Algueró la que le lanzó a la fama. Un tema que otros intérpretes habían rechazado. Un tema que se hizo popular y que le consagró: "Te quiero, te quiero". Una melodía en que ya Nino Bravo despuntaba las magníficas cualidades que tenía. Con ella llegó al número uno de las listas nacionales y se clasificó en los primeros puestos de algunas sudamericanas. La imagen del cantante con un colmillo colgado por una cadena al cuello se hizo popular. Era el éxito que buscaba con tanto tesón desde su primera aparición en público. Llegaba ahora, después de casi siete años de plena dedicación.
   La siguiente canción fue escogida con cuidado. Tenía que continuar la línea marcada por la anterior. Un éxito detrás de otro. Y se eligió "La puerta del amor". Una canción de un corte parecido. Dejando un amplio margen a sus posibilidades y a su manera de interpretar. Y, al mismo tiempo, que pudiera seguir el camino que ya estaba trazado. Y lo siguió. "La puerta del amor" se hizo tan popular como la anterior. Las apariciones en público de Nino se prodigaban y se reclamaba su presencia. Se fundó el consabido "club de fans" para "atender y dar culto" al ídolo.

 

"NOELIA", EL SIGUIENTE PUNTO
   Pero no bastaba con eso. Había que seguir adelante, porque el público así lo exigía. Augusto Algueró y Guijarro volvieron a ocuparse de la que sería su siguiente canción. Y nació "Noelia".
   Sin llegar a ser un éxito del tamaño de "Te quiero, te quiero" o "La puerta del amor", "Noelia" cumplió su cometido de alimentar las bocas de las "fans". De rellenar el hueco hasta el próximo tema. De hacer que el calendario de Luis Manuel se hiciera más y más estrecho.
   Ya por entonces Nino se había casado. Su boda, en Valencia, fue, por medio de las revistas y demás medios de comunicación, a escala nacional. Pero no le restó ni una sola de sus admiradoras. Les importaba su voz y sus canciones, no su estado civil.

"UN BESO Y UNA FLOR", OTRO GRAN ÉXITO
   Ya estaban en el mercado dos álbumes con las canciones conocidas y otras inéditas. Uno bajo el título de "Te quiero, te quiero" y otro solo con su nombre de guerra: "Nino Bravo". Y se preparó el tercero.
   De entre los doce temas que constituían el disco, por referendum entre diez mil cartas se eligió la que constituiría su próximo "sencillo". La decisión fue unánime: "Un beso y una flor". La canción que habían escrito José Luis Armenteros y Pablo Herrero. Una bella canción que quizá resuma su estribillo:
 

"Al partir, un beso y una flor,
un "te quiero", una caricia
y un adiós.
Es ligero equipaje
para tan largo viaje,
las penas pesan en el corazón".

 

   Un estribillo que ahora, en estos momentos de ausencia, puede servir de frase de despedida.

 

 Un día importante para Nino: su firma del contrato con la casa de discos Polydor. Junto a él, entre otros, se encontraban Mariano de Zúñiga y Víctor Villegas.UN PRIMER PUESTO EN EL FESTIVAL DE RÍO
   Defendiendo la canción "Mi tierra", Nino ganó el Festival de Río de Janeiro. Un primer puesto escamoteado por una claúsula de los reglamentos que se convirtió en un segundo puesto, detrás del representante de Estados Unidos.
   La crítica brasileña se volcó en elogios para Nino proclamándolo como auténtico vencedor. Aunque el empate con Estados Unidos y el fallo del presidente del Jurado le relegaran a un segundo puesto que, a juicio de todos los presentes, no merecía. Pero lo importante fue que Nino convenció. Jamás ningún español había ido tan allá. Sobre el Festival declaró para MUNDO JOVEN a su llegada a Barajas:
   -No iré más. No me gusta la forma que tienen allí de resolver las cosas. Todo se hace demasiado "sobre la marcha". De todas formas, estoy contento por lo que conseguí para España y para mí mismo.

"¿LA MUERTE?... NUNCA PIENSO EN ELLA"
   Durante una entrevista que sostuve con Nino hace algún tiempo, le pregunté qué pensaba sobre la muerte. Lejos de imaginar todo esto. Lejos de pensar que se iba a ir de nosotros. Sobre esto contestó:
   -¿La muerte?... Nunca pienso en ella. Es algo que a todos nos tiene que llegar algún día. La tengo mucho respeto, pero no miedo. Pienso que cada hombre tiene su hora, y de ella no puede escaparse.
   También le pregunté sobre su futuro. Sobre lo que pensaba que podía durar Nino Bravo para el público. Él me contestó:
   -Mi futuro es el trabajo diario. De minuto a minuto. No sé lo que puedo durar. El público es quien tiene la palabra. Espero estar, al menos, otros cinco años.
Esto fue hace unos trece meses. Son conversaciones pasadas que, sin saber por qué, vienen ahora a la memoria.

"LIBRE", SU ÚLTIMO ÉXITO
   Con otro álbum por medio, el último éxito de Nino Bravo lo constituye "Libre". Un canto a la libertad como su título indica. Un canto a esa libertad que Nino buscaba en cada rincón:
   -¿La palabra que más me gusta pronunciar en mis canciones?... "Libertad". Sin dudas. Me lleno la boca cuando la pronuncio. Pienso que es legado más antiguo y más difícil de conseguir del hombre. Sí, desde luego, la palabra que prefiero dentro de mis canciones es "libertad".
   Y al poco tiempo de contarme esto grabó su tema "Libre". La canción que ahora es éxito y que nos mantiene vivo, aunque sea a cuarenta y cinco revoluciones por minuto, a Nino Bravo. Es el colofón de una larga carrera. De una carrera de diez años que ahora empezaba a tejerse en hilos de acero. De un triunfo paladeado, día a día, en mil pueblos repartidos por nuestra geografía, y otros mil más allá del océano Atlántico. Porque también en Sudamérica dejó Nino buenos amigos, y buenos admiradores.
   Ahora se acabó. Su boca calló para siempre. No es un adiós a un cantante, es un adiós a un amigo. A un querido amigo que era, después que eso, un gran profesional y un gran artista.
   Otra de las preguntas que le hice como motivo de una entrevista, era lo que él querría que escribieran el día de su retirada de los escenarios sobre el libro de la música española:
   -Sólo esto: Nino Bravo: un profesional que sabía cantar.
   Esa era su esperanza. Y así es. Sólo añadámosle algo:
   "Nino Bravo: un gran profesional que sabía cantar. Y sobre todo, un fantástico amigo".
   Adiós, Luis Manuel. Porque Nino Bravo estará con nosotros cada vez que escuchemos cualquiera de tus canciones.
 

E. MIGUEL DE CASO

Material cedido por Elena Villamor y José Luis García

 

"Un beso y una flor", web de Nino Bravo - http://www.ninobravo.net - dario@ninobravo.net
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