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Hemeroteca de Nino Bravo
Diez Minutos, 28 de abril de 1973
"Al
partir, un beso y un adiós"

"Te quiero, te
quiero", "Libre", "El adiós"... Todas sus canciones se
agolpan ahora en la memoria de sus amigos: más de media
España, porque Nino Bravo se hizo popular hace muy poquitos
años, pero en tan corto espacio de tiempo demostró que era
una de las primeras voces de la canción española y, además,
un personaje querido y admirado.
Para
conversar sobre sus cosas, sobre su obra, sobre sus
cualidades humanas, encontramos a la hora de empezar estas
líneas una colaboración inestimable: Augusto Algueró, el
compositor que prácticamente descubriera y diera sus
primeros impulsos a este joven valenciano muerto
trágicamente en la carretera, esa epidemia de nuestros
tiempos que no respeta a jóvenes ni a viejos.
-Nino era mi
cantante... -nos ha dicho Algueró con voz entrecortada.
-Imposible,
no puedo creerlo -nos había dicho unos instantes antes la
esposa del compositor, la popular Carmen Sevilla, que
añadiría- :. Estoy sobrecogida. Si es verdad que ha muerto,
es horroroso...
Su nombre -Luis
Manuel Ferri Llopis- sería cambiado en el mundo artístico
por el de Nino Bravo. Y haciendo honor al "apellido de
guerra", que se había impuesto, decidió ganar un puesto de
cabecera en el mundo musical madrileño.
Augusto
Algueró me dice: "Su casa discográfica tuvo confianza en él
inmediatamente después de las primeras pruebas. Yo le
escuché también. Y grabaría "Te quiero te quiero" con
un éxito que no defraudó nuestra confianza".
Y de aquella
canción pasaríamos a conocer temas suyos que también darían
la vuelta al mundo: "El adiós", "Elizabeth", "Mi tierra",
"Un beso y una flor"... Ganaría el año pasado el Festival
Internacional de la Canción de Río de Janeiro, junto con un
intérprete norteamericano. En 1970 participó por primera vez
en dicho Festival y quedó con la "espina" de no haber
triunfado entonces. Solía decir: "Quiero volver a Río. Es un
Festival importante, el más importante que he conocido, y
quiero ganarlo": su voluntad de hierro -siempre estaba en su
trabajo, pendiente de la música, de los arreglos, de las
grabaciones- le harían triunfar en la edición de la difícil
muestra brasileña en 1972.
Era un hombre
fuerte y tenaz. Gustos sencillos. Destacaba como gran
comedor: "Antes de pasar al estudio de grabación prefiero
comer bien. Con el estómago vacío no me salen las canciones
a mi gusto", comentaba cuando se le tocaba el tema. Una
buena y abundante paella, o una gran fabada eran cosas
importantes para él. También practicaba el ajedrez: le
gustaba
echar una partida en los escasos momentos que la vida
profesional le dejaba libre.
¿Entre sus
amigos?: podemos afirmar que todos los cantantes españoles,
que muchísimos artistas de otro género, que empresarios y
hombres del negocio discográfico, que paisanos y antiguos
compañeros de colegio: Nino era amigo de todos. Recuerdo su
reciente participación en el Festival pro víctimas de
Managua, en el cine Monumental. Entonces me dijo de él
Antonio Machín: "Es un gran muchacho este Nino. Y, oye, una
de las voces jóvenes que, sin truco ni afectación, brillan
de verdad".
Pero hemos
podido pulsar más opiniones: así, Eduardo Rodrigo, el
cantante argentino, me comenta: "Cuando se muere un cantante
de la categoría de Nino se pierde un vocero de la paz. Y yo,
además, he perdido en él a un gran amigo". Similar opinión
me da Rosa Morena, que estuvo con él en el Festival de Río
de Janeiro: "Era una de las primeras figuras del disco y de
la música".
Augusto
Algueró comenta: "Cuando participó en el programa
"Pasaporte a Dublín", de Televisión Española, se granjeó
la simpatía y el apoyo de todos los participantes, y fueron
muchos... Yo creo que, realmente, no tenía enemigos".
Nino Bravo ha
dejado unas maquetas grabadas que no se sabe aún si un día
serán base de discos póstumos del cantante. La realidad es
que estaba en su mejor momento, sin discusión alguna: entre
el año 1969 -sus principios- y esta primavera de 1973 había
ascendido como un meteoro: su nombre encabezó listas y más
listas de éxitos dentro y fuera de España. Así opinan
también sus otros compositores: José Luis Armenteros y Pablo
Herrero, autores de "Un beso y una flor" y "Libre". Me
confirman, además, que sólo hace muy pocos días su casa
discográfica le firmó un nuevo contrato de importantísimas
condiciones artísticas y económicas para el cantante... Por
otra parte, sus próximos discos los iba a grabar en
Inglaterra, con las máximas garantías artísticas.
Muerto,
además, como dicen que se van los buenos, en plena juventud.
José María
IGLESIAS ROMERO
El amor de Nino
por su hija

Reproducimos a
continuación, por su interés humano, lo que publicamos en el
número extra de primavera, que estos días -se terminó antes
del accidente- está en la calle.
Nino Bravo
ha pasado en Madrid, con su mujer y con su hija, unos días
de descanso. Mucho trabajo le ha costado posponer contratos,
hacer cambios de todas clases para lograr media docena de
días libres, los necesarios para hacer "vida de hogar"
durante este tiempo.
Y,
como es lógico, Nino ha vivido por y para su familia, para
su mujer y, sobre todo, para su hija, para la pequeña María
Amparo, que es un sol de cría, como podrán ver en las fotos.
Pero lo
más gracioso de este descanso, de estas vacaciones de Nino
Bravo, del tiempo que ha pasado feliz con su hija, es que
María Amparo es una auténtica "fan" de su padre. Y no es
broma. Resulta que cuando Nino actúa en televisión, la
simpática María Amparo se levanta de su asiento y, sin
pensarlo dos veces, se pone a aplaudir y, finalmente, se
"lía" a bailar, aunque casi no anda. Y Nino, como pueden
suponer, se pone muy contento cuando le hablan de las
travesuras, de los bailes de su hija. Y es que el cantante
valenciano es un padrazo, un auténtico padrazo que se
maravilla viendo a su pequeña. Como debe ser.
Pequeños
detalles de un gran cantante
Tenía,
sin duda, la mejor voz de España, y gracias a "Te quiero, te
quiero" había logrado un puesto de privilegio en nuestra
música nacional. ~ Cuando no se le conocía bien parecía
bastante introvertido, resultaba difícil de penetrar en su
auténtica forma de pensar. ~ Todo su mundo lo constituían
su familia y sus compromisos musicales. ~ El viaje que le
ha costado la vida tenía por motivo el grabar un nuevo disco
y producir a un nuevo dúo, al que había buscado el nombre de
Humo. ~ A pesar de que tenía piso en Madrid, vivía en
Valencia, su tierra, de la que se mostraba orgulloso y
enamorado. ~ Como buen valenciano, su plato favorito era la
paella. ~ Su bebida preferida era el whisky, pero antes de
actuar tomaba té caliente, sin azúcar. ~ En sus actuaciones
contaba un chiste sobre un cocodrilo. Es, poco más o menos,
así: "Un hombre entra en varias zapaterías pidiendo zapatos
de cocodrilo, y en todas le dicen que no, hasta que por fin
en una le dicen que sí. El hombre, tras ponerse muy contento
por el hallazgo, se asoma a la puerta y dice: "Cocodrilín,
pasa, ya tenemos zapatos para tí". ~ El mercado que más le
interesaba para sus discos era el europeo, quizá porque el
americano -de habla hispana, por supuesto- le tenía ya en su
poder. ~ Acababa de comprarse, la semana pasada, el coche
con el que se ha estrellado en Canarias. ~ Conocía
perfectamente la carretera en la que ha perdido la vida. ~
A María Amparo, su mujer, le dio la noticia de su
fallecimiento el ginecólogo, tras proporcionarle un
calmante, ya que, como saben, se encuentra esperando un
nuevo hijo. ~ Sin duda habrá mil y una anécdotas más de las
que a buen seguro con una mayor paciencia vendrían a nuestra
memoria, como, por ejemplo, que cobraba de ochenta a cien
mil pesetas por gala.
J. A. HERAS
Así fue el
accidente
El accidente
ocurrió cuando Nino se dirigía desde Valencia a Madrid
conduciendo su automóvil, en compañía del guitarrista de su
conjunto y de dos chicos más (un dúo musical) a quienes Nino
traía a Madrid para presentarlos en su firma discográfica, y
de los que iba a constituirse en productor. En las cercanías
de Tarancón (provincia de Cuenca), a unos cien kilómetros de
Madrid, el auto en que viajaban se salió de la carretera en
una curva mal tomada, dando varias vueltas de campana. Los
ocupantes del coche fueron recogidos de inmediato por otros
viajeros que circulaban por aquella carretera y trasladados
con toda urgencia a Tarancón, donde se les hicieron las
primeras curas de urgencia, siendo después conducidos en una
ambulancia a Madrid. Cuando llegaron a la Residencia
Sanitaria Francisco Franco, Nino Bravo era ya cadáver.
Nino Bravo
estuvo consciente tras el accidente, invocando en varios
momentos del trayecto Tarancón-Madrid, en la ambulancia, los
nombres de sus seres queridos. Sus compañeros de infortunio
tuvieron más suerte que el cantante, no teniendo ninguno de
ellos heridas de gravedad, aunque el guitarrista sufre
fractura en la parte baja de la pierna y otro de los
ocupantes heridas producidas por los cristales, que se le
clavaron en la espalda. Como dato anecdótico, diremos que
Nino Bravo, gran amante de los automóviles, había elegido
hacer de corredor de bólidos para una nueva serie de
reportajes que prepara DIEZ MINUTOS.
A María
Amparo, la esposa de Nino, la comunicaron la noticia tras
haberla administrado previamente unos sedantes, lo que no
consiguió dejarla deshecha al enterarse del fallecimiento de
su marido. Nino deja a María Amparo con una niña, que
cumplió su primer año en enero pasado, y embarazada de poco
más de dos meses.
TRIALASOS
Biografía breve
de Nino Bravo
Nino Bravo, uno
de los más destacados cantantes españoles de actualidad, se
llamaba en la vida real, Luis Manuel Ferri Llopis. Había
nacido en 1944 en Ayelo de Malferit, de donde salió a los
cuatro años para residir definitivamente en Valencia.
Después de unos años de instrucción primaria, comenzó a
trabajar como aprendiz de joyería, adelantando rápidamente
en esta difícil artesanía. Al mismo tiempo que comenzaba a
sentir una gran afición por la música. Su vida musical
comenzó en 1963 a los diecisiete años, debutando como
vocalista en el conjunto Los Hispánicos; más tarde figuraría
en otro conjunto musical valenciano, el de Los Superson,
pero fue hace cuatro años cuando inició su fulgurante
carrera hacia el éxito. Su primera canción de gran impacto
fue "Te quiero, te quiero", y a continuación viajó a Grecia
y al Brasil, en donde intervino en varios festivales de
música ligera, logrando grandes éxitos. A partir de
entonces, sus triunfos discográficos ascendieron casi en
proporción geométrica convirtiéndose en uno de los más
sobresalientes cantantes españoles en cuanto a la difusión
de sus discos. Nino Bravo había contraído matrimonio el 20
de abril de 1971 con Amparo Martínez Gil, y tenía una niña,
María Amparo, de catorce meses. El matrimonio, dos días
antes de que surgiera el grave accidente, había anunciado a
unos amigos, que iban a ser padres por segunda vez, lo que
tenía feliz al matrimonio.
Crítica:
Nino Bravo, una voz hecha
España siempre
ha sido tierra de buenas voces masculinas. Ejemplos
recientes, el de RAPHAEL, CAMILO SESTO y NINO BRAVO. Este
último, un buen amigo al que la carretera apartó
definitivamente de nuestro lado, había cuajado últimamente
en la mejor voz masculina de España y creo que una de las
mejores de Europa. NINO BRAVO, que comenzó a escalar
posiciones en la bolsa del disco español a raíz de aquel
afortunado para él "Pasaporte a Dublín". Allí le
descubrieron los aficionados españoles, aunque para
nosotros, para la crítica, Nino era ya uno de los valores
nuevos a tener en cuenta. En muchas ocasiones se le achacó
que en directo bajaba un poco de rendimiento, no en cuanto a
voz, sino en lo referente a puesta en escena. Le vimos y
oímos por última vez en J.&J. y nos gustó. Había en los
registros de su voz una calidad fuera de serie. Hace unos
días tan sólo había puesto voz a una canción del binomio que
tanto colaboró a su triunfo, Herrero y Armenteros. La
canción, "América, América", será como un número uno
homenaje póstumo al buen amigo de Valencia que se nos fue.
En este momento, cuando estamos pergeñando estas líneas,
cuando recordamos los momentos en que hacíamos planes para
el futuro, cuando él me confesaba que éste tenía que ser su
año europeo, faltan palabras para plasmar lo mucho que de
bueno tenía.
JOSE DOMINGO
CASTAÑO
El entierro,
apoteosis de dolor
A las nueve de la
noche del martes llegaron desde Madrid, a las puertas del
cementerio de Valencia, donde iban a ser enterrados, los
restos mortales del cantante tan dolorosamente desaparecido.
Ya desde las tres, gran número de personas se arracimaron a
las puertas del santo recinto por donde debía entrar el
féretro de caoba con un crucifijo en su parte superior,
donde había sido trasladado el cadáver. Poco antes de las
nueve, el reducido grupo del principio había ido
incrementándose, hasta que se reunieron más de mil personas
a la puerta del cementerio municipal valenciano. Muchos de
los presentes no pudieron contener sus lágrimas cuando el
coche fúnebre hizo su aparición y se detuvo a la puerta. Los
restos de Nino Bravo fueron trasladados a hombros de sus
amigos hasta la capilla ardiente, donde quedarían
depositados toda la noche, ya que el entierro no era hasta
el día siguiente. Algunos familiares pidieron que se abriera
el ataúd, pero les dijeron que no se podía, porque había
sido precintado con cinc en Madrid. Hasta la capilla
ardiente llegaron coronas y más coronas: del Sindicato del
Espectáculo, de su casa de discos, de sus compañeros, de su
esposa... A primeras horas de la mañana siguiente, más de
diez mil personas se apretujaron a las puertas del
cementerio, esperando que abrieran sus puertas. María
Amparo, su esposa -su viuda-, tuvo que ser sacada dos veces
de la capilla, pálida, destrozada por el terrible golpe
sufrido. Los admiradores -las admiradoras- del cantante que
iba a ser enterrado dentro de unos instantes hacían lo
imposible por acercarse al ataúd, por tocarlo. Las docenas
de coronas que habia a la puerta de la capilla quedaron
pisoteadas. El dolor, el vacío de la irremediable pérdida
era colectivo, incontrolable. Muchos de ellos habían
esperado toda la noche a las puertas del camposanto, hasta
que a las diez y media irrumpieron en la plaza del
cementerio. Hubo que cerrar las puertas de la capilla,
porque ya no cabía nadie más. Muchos amigos íntimos de la
viuda y de los familiares se quedaron fuera, sin poder decir
una frase de consuelo a los más allegados.
En la
presidencia familiar se encontraban la esposa, padres y
hermana de Nino Bravo, y en la oficial, el alcalde de la
ciudad, don Vicente López Rosat, y el delegado provincial
del Ministerio de Información y Turismo, don Adrián Sancho
Borja, nacido, como el artista fallecido, en la localidad
valenciana de Ayelo de Malferit.
Entre los
asistentes había artistas residentes en Valencia, entre
ellos Dova; el dúo Humo, que viajaba con Nino Bravo en el
momento del accidente; Yaco Lara, Ernesto, los Cinq Xics,
Tony Ronald; el esposo de Salomé, que mantenía gran amistad
con el extinto, acudió también.
Tras oficiarse
en la capilla la Misa de "corpore insepulto", concelebrada
por un tio del cantante y por otro sacerdote amigo de la
familia, que ofició en la boda de Nino, así como por el
párroco del cementerio, la fuerza pública -una vez abiertas
de nuevo las puertas del templo- tuvo que esforzarse en
abrir paso, para que el ataúd pudiera llegar a su última
morada, en las sección séptima derecha del camposanto
valenciano. Más de media hora tardó la comitiva fúnebre en
poder salir de la capilla, y casi otro tanto en hacer el
recorrido hasta el nicho donde ya descansa Nino Bravo. La
multitud se agolpaba al paso del ataúd cerrando el paso.
Especialmente mujeres y jóvenes con lágrimas en los ojos
intentaban besar el ataúd, arrancaban flores de las coronas.
Cuando el cadáver de sus esposo fue colocado en su última
morada, la viuda del cantante se desvaneció y tuvo que ser
ingresada en un sanatorio. Dentro de seis meses debe nacer
el hijo póstumo de Nino Bravo: la vida sigue, a pesar de
todo.
Funeral en
Madrid
Un grupo de
cantantes amigos y compañeros del fallecido asistieron la
otra mañana a un funeral por el alma de Nino Bravo, en la
iglesia de la Merced, de Madrid. Hubo gran afluencia de
fieles admiradores del cantante y numerosos famosos, entre
los que pudimos ver (foto de abajo, izquierda) a Rocío
Jurado, Jaime Morey y su mujer -en el centro la hermana de
Rocío, Gloria-; en la foto de abajo derecha, Cristina y la
esposa de Jaime Morey en un momento del solemne funeral.
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