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Hemeroteca de Nino Bravo
Alas, junio de 1971
Dialogando
con... Nino Bravo
Luis
Manuel Ferri vestía una chaqueta con pintitas rojas,
pantalón oscuro, camisa blanca, un puñado de cuartillas de
reglas de tráfico en su mano izquierda y una sonrisa
contínua en su expresión. Alto, barba cerrada, fuerte, pelo
largo y un amuleto a su cuello del mismo corazón del África
negra.
Un grupo de niñas del Colegio Teresianas dieron sus
últimos gritos de "Nino, Nino" y quedó rodeado de un grupo
de alumnos de sexto curso.
-¿Por qué Nino Bravo?
-Es mi nombre artístico. Un amigo periodista me lo
ofreció porque sonaba más. Ya comprenderás que todo en la
vida tiene su importancia.
-¿Te acuerdas de los primeros Hispánicos?
-No puedo olvidar a los primeros ni al grupo segundo que
formamos después. Nos tocó luchar mucho en los primeros
años, aunque después lo hemos agradecido, ya que todos hemos
sobresalido en nuestra especialidad.
-¿Tus primeras actuaciones?
Primero miró al local donde estaba hablando. Nada menos
que en el aula de los alumnos de sexto curso. Sonrió y
recordó sus primeros años de estudiante. Maristas de
Carcagente, Hermanos...
-No dejé mis estudios, cursaba contabilidad y la música
me gustó más. Lucha y peloteras en casa. Formamos nuestro
grupo y nos lanzamos a hacer giras y "tournés" por pueblos
con un espectáculo entretenido. No nos faltaron ofertas.
-¿Vuestra menor paga?
-En aquellos tiempos era frecuente cobrar para los cuatro
200 ptas. y un bocadillo por actuación. Para nosotros nos
bastaba.
-¿Cuántas canciones tenía vuestro repertorio?
-Entonces unas 70 u 80. Ahora tenemos 15 y nos va mejor.
-¿Cuál fue vuestro siguiente paso?
-Formamos otro conjunto, Los Superson. Después de año y
medio de cantar me lo volvieron a prohibir mis padres. Un
año inactivo. Luego los dos añitos de la "mili". La salida,
completamente desorientado. Menos mal que Vicente, el
batería, hizo lo indecible por agruparnos otra vez.
Su expresión viva, su alegría contagiosa, sus respuestas
sinceras de amigo nos centran en sus años difíciles y nos
hacen pasar un rato inmejorable.
-¿Cuándo llegó tu salto a la fama?
-Creo que fue en el año 1969. Hice actuaciones en Atenas,
Río de Janeiro, Italia, Holanda, Montreaux, radio,
televisión, dos discos de oro. Mis canciones comenzaron a
sonar y el público no tardó en solicitar mis
interpretaciones.
-¿Cómo te clasificas?
Pensó sus palabras y quédamente respondió:
-No soy artista ni un ídolo moderno, soy cantante, soy
popular.
-¿Por qué cantas?
-Por egoísmo. Me dirijo a mí mismo. Siento una necesidad
dentro de mí que he de comunicar y lo digo cantando.
-¿Cuál es tu última canción?
-Noelia.
-¿Quién se oculta bajo ese nombre?
-Una mujer a quien amo: María Amparo, mi mujer.
-¿Tu canción preferida?
-Tengo dos, pero la que más aprecio es "mi querida mama".
-¿Por qué no triunfan los artistas españoles más en su
patria?
-Porque aquí queremos que no destaque nadie. Somos
envidiosos, somos ibéricos.
-¿Tus próximas vacaciones?
-En los meses de verano, unas 20 galas por mes.
-¿Nos dices alguna noticia importante sobre tu vida?
-Sí. Pues que...
Los presentes fueron testigos. Nosotros unánimemente le
felicitamos. Estreché fuertemente su mano. Volvió a pasear
su vista por el local. Su chorro de voz grave nos dijo
adiós. Mañana lo esperan en Barcelona, luego en el
extranjero, pero donde lo están siempre esperando son los
suyos, sus padres y María Amparo. Menos mal que nunca los
olvida. Ayelo de Malferit está orgulloso de su cantante:
Nino Bravo.
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