Hemeroteca de Nino Bravo

Primavera, Diciembre de 1972

 

Nino Bravo: el caso "insólito" de un cantante con voz

 

   El último quehacer de Nino Bravo: galas por España, grabación de un LP, giras por Bélgica, Méjico y República Dominicana; Costa Rica y Venezuela.
   Nino Bravo se halla en estos momentos en Barcelona -Miramar- y me recibe con una simpatía franca y agradable en el plató de televisión. Pantalón y blusa negra, ancho cinturón con gruesa hebilla. Voz y porte de actor teatral, con mucha, mucha cordialidad.
  
-¿Hablamos en uno de los despachos de arriba?
   -¡Allá vamos!
   Cuatro zancadas, y... al ataque.
 
 -¡Qué valenciano eres!...
   -Soy muy paella, ¿no?
  
-¡Huy! No me refiero al físico; más bien al estilo, al modo de ser, abierto y simpático. No sé, al conjunto. Ahora comprendo por qué vives en Valencia y no te trasladas a Madrid. Eres uno de los grandes de tu tierra.
   -El verdadero motivo es que me gusta más la vida familiar que el mundo del disco.
 
  -¿Estás contento con tu carrera?
   -Sí. Y cansado. Pero en fin, ¡yo me lo he buscado, y de hecho, aspiro a más!
   A Nino lo tengo encajonado en un despacho estrecho, con vidrieras, pintado todo de gris. No nos podemos ni mover. Menos mal que Nino es templado, y muy reflexivo, y creo que, como espacio, no necestia más en estos momentos. Piensa, más que gesticula. Estrecho marco -pienso- para las grandes aspiraciones de Nino.
  
-¿En qué sentido? - continúo. Tengo presente la dotada voz de Nino.
   -En todos. Escenográficamente, en forma de cantar, en tesitura... Todo ello, dosificando el trabajo, porque cuando te excedes, te cansas demsiado y no puedes estudiar.
  
-¿Eres aficionado a los cantantes extranjeros?
   -Me gusta escuchar de todo, porque así aprendes lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer.
  
-Pero tú tienes un estilo muy peculiar, muy tuyo...
   -Bueno, en principio se dijo que imitaba a unos y a otros, pero esto es un defecto del país: hay que buscar siempre una similitud cno alguien. Yo creo que no. Y también la gente, poco a poco, ha ido apreciando lo que había en mí, y ya puedo decir que tengo un estilo propio.
 
  -En lo de superarse, ¿también entra lo económico?
   -No creo que sea ésta la ambición. Posiblemente me gustan las cosas caras, ¿no?... pero no soy amante del dinero en absoluto. Ahora soy más responsable, porque tengo una niña, una mujer, una casa; quiero tener más niños porque me gustan, y por tanto, hay que trabajar más.
  
-¿Eres producto de una promoción o gusta mucho tu voz?
   -Mis canciones tardan mucho en desaparecer; creo que esto tiene un significado...
 
  -¿Irás a Eurovisión este año?
   -¡Oh! Esto es una palabra prohibitiva.
 
 -El fenómeno Eurovisión es un fenómeno de estrellas fugaces, ¿no lo crees así?
   -Se le ha dado demasiado bombo, cuando en realidad es una cosa más en la carrera de un cantante. Creo que es el Mercado Común de la Canción: hay que vender discos porque representan un ingreso para nosotros, por tanto hay que mandar un señor o una señora que cante, y aunque no gane el festival, puede ganar una plaza en el mercado. Además, creo que para ir a Eurovisión, hay que pedirlo, lo cual yo nunca haré.
 
 -Respecto a tu persona, ¿qué cualidades te han ayudado más en tu carrera?
   -La que más, la formación que he recibido. Y más en este campo en que hay una mafia extraña alrededor de todo esto. Hay gente falta de escrúpulos que, creyendo se trata de una vida de dinero fácil, está alrededor a ver qué puede sacar, sin importarle el daño que puede hacer a la persona. Si uno permanece y continúa siendo hombre es por los principios que ha recibido.
 
 -¿No crees que la alternativa es pisar o dejarse pisar?
   -No creo. Como te digo, yo me evado de este mundanal, por lo que creo que es posible pasar sin ni una cosa ni otra.
 
  -¿Te asusta la responsabilidad de padre?
   -Es la responsabilidad más grande, sobre todo en estos tiempos.
  
-¿Difícil, la psicología de la mujer?
   -Enormemente. El hombre es más sincero, más franco, se le ve venir. Se sabe si está subiendo la escalera o si está bajando, mientras que la mujer no sabes nunca si va a subirla o a bajarla, cuando está a mitad.
 
  -¿Tu mujer ha influido mucho en tu vida artística?
   -Me ha ayudado y tranquilizado muchísimo. Ella es quien me ha apartado por completo de este mundillo, y me ha dicho: "¡Tú, a casa!".
 
 -¿Así, a rajatabla?
   -No; por las buenas.
  
-Pues... le das la enhorabuena de mi parte...
   Y el hombre, feliz y contento, estrecha mi mano y baja la escalera. La baja, sin ninguna duda. Porque es un hombre y porque le espera una grabación muy buena, muy buena. Y un calendario de trabajo repleto hasta los topes en el que tiene siempre puestas sus ilusiones.

Texto y fotos: C. Canadell

Material cedido por Fco Javier Fuentes