Hemeroteca
de Nino Bravo
Levante, 30
de Mayo de 2010
¿Y si Nino
Bravo hubiera sido el rey de la «Cançó»?
Fotografías y documentos
inéditos revelan los escarceos del cantante con el
valenciano en sus inicios
con «Els Supperson»
«Nino Bravo hizo las primeras canciones en
catalán, y otro cantante, Josep Bosch, que es médico en el
Grao (de Valencia) tiene grabadas en cassete las canciones
de Nino Bravo en catalán. Nino Bravo las envió a Edigsa,
pero no le hicieron caso». Esta frase de Enric Tàrrega, en
el reciente libro de conversaciones con el histórico
valencianista, es el punto de partida de este reportaje.
Bosch —un técnico en electrónica de la zona del Camino de
Moncada, que ahora regenta una tienda de ordenadores (en eso
falla la memoria de Tàrrega)— fue compañero del mítico
cantante de Aielo de Malferit en los primeros años sesenta
y, en efecto, hicieron sus pinitos en la música en
valenciano con la primera formación de Els Supperson, algo
que queda al margen en las biografías de Nino Bravo
(1944-1973).
Pero las grabaciones con su voz en valenciano, que alguna hubo,
están hoy desaparecidas y, si no hay sorpresas en el futuro,
serán un agujero en la historia de la Cançó. O un enigma,
como el de saber quién y por qué rechazó a tamaña promesa de
la música. ¿Su estilo no era el de la primera Nova Cançó (caracterizada
por Els Setze Jutges o Raimon), carecía del fervor
nacionalista necesario, o sólo fue el azar?
Josep Bosch extrae de una carpeta lo que conserva de aquella etapa:
unas fotografías del recital que dieron en el salón de Lo
Rat Penat (cuando la institución estaba en el palacio que
hoy ocupa la Diputación de Valencia); el programa de la
velada, con casi todas las canciones en lengua propia, y el
de alguna otra actuación en valenciano, como una en Alzira,
con Raimon, entre otros (el cantautor de Xàtiva no recuerda,
sin embargo, haber cantado con Nino, que aún no era tal).
En las fotos se ve a Manolito (así llama Josep Bosch a Luis Manuel
Ferri, el futuro Nino) micrófono en mano, en pleno
espectáculo en Lo Rat Penat, que Els Supperson compartieron
con un clásico de la Cançó, Els 4 Z (que eran cinco, por
cierto, ríe Bosch). Sería en 1964 (la documentación no lo
determina), aventura. Pero el programa conservado especifica
que fue un sábado, 5 de mayo, y eso significa que tuvo que
ser antes, en 1962.
El músico, guitarra solista de la banda, recuerda que hicieron
varios conciertos en valenciano en aquella etapa, aunque
admite que no había convicción ideológica detrás. Algo
nacionalista, dice, sólo era él por influencia de su hermano
Paco. Eso, unido a la frialdad del público en algunos
ambientes y el rechazo de la discográfica Edigsa (la
compañía catalana que lanzó la Nova Cançó), los apartó de
esta línea.
Y Eliseu dijo no
Sobre este último punto, el recuerdo de Bosch es que aquella
actuación en el salón de Lo Rat, con los retratos de los
reyes de la Corona de Aragón detrás, fue registrada con un
rudimentario magnetófono y enviada a Edigsa. «Nos rechazó y
cogió a Els 4 Z», afirma.
Enric Solà, hoy jurista y registrador de la propiedad, fue quien
realizó la grabación, pero precisa que no fue del recital,
según recuerda, sino de un ensayo previo. Desconoce el
paradero de aquel material. El aparato de grabación, dice,
lo entregó años más tarde, cuando ya había quedado obsoleto,
a Bosch y su hermano. Lo que le queda en la mente es que a
aquel ensayo acudieron una docena de personas y, entre ellas,
Eliseu Climent (el editor y factótum del nacionalismo en
Valencia, que ya empezaba). «Eliseu, que de cien veces
acierta 99, aquella vez falló. Dijo que no, que no tenían
futuro», apunta Solà. No hay que perder de vista que el
fenómeno era Raimon y lo de la «música ligera moderna»
quedaba lejano.
Lluis Miquel, el histórico cantante de Els 4 Z, recuerda aquel
recital en Lo Rat Penat perfectamente: «Estaba lleno y
después fuimos a tomar copas. Era un tío fenomenal, nos
veíamos en fiestas y ferias y nos llevábamos muy bien». En
lo que su recuerdo no encaja con el de Bosch es en que a
raíz de aquel concierto los escogiera Edigsa. Según él, ya
estaban en la compañía discográfica. Els 4 Z firmó su primer
contrato en 1963, lo que cuestiona esta afirmación si el
concierto fue en 1962.
Lluis Miquel añade que incluso habló a la gente de Edigsa de
Luis Manuel. «Les recomendé que en Valencia había un tío que
cantaba fenomenal», afirma. Pero no sabe qué ocurrió. «Tal
vez fue decisión de él no ir a Edigsa». En todo caso, «le
gustaba la idea del valenciano», sostiene el autor, que está
convencido de que, de haber vivido más, hubiera acabado
haciendo también versiones en la lengua propia, «como pasó
con Humet».
El tiempo transcurrido provoca comprensibles diferencias en los
recuerdos. En lo que hay coincidencia plena es en la «lastima»
por que no se conserve aquella grabación. Quizás un
meticuloso rastreo en los archivos de Edigsa, expresan Bosch
y Solà, depare algún día una sorpresa.
La compañía desapareció en 1983 y sus fondos los posee ahora Picap.
El responsable, Joan Carles Doval, reconoce no haber oído
jamás nada sobre Nino Bravo en valenciano. Remite a Josep
Maria Macip, director de Edigsa entre 1961 y 1970. «Yo no vi
nada en mi época», responde este. «No tengo presente en esa
etapa nada de Nino Bravo. ¿Els Supperson? No los recuerdo».
«Cuando oímos su voz, lo dejamos fijo»
Salvador Pelejero (no tiene nada que ver con Raimon), Josep Bosch,
Luis Manuel Ferri, Saturnino Naredo (al que curiosamente
llamaban Nino) y Vicente López es la formación de Els
Supperson que aparece en las fotografías del recital en Lo
Rat Penat. Luis Manuel (Nino Bravo), tras la ruptura de Los
Hispánicos, había entrado en sustitución del primer cantante,
Carlos Lardíes, tras un accidente de este. «Lo trajo Vicente
López. Cuando oímos la voz que tenía, lo dejamos fijo»,
recuerda Bosch.
Compaginaban la música con sus trabajos, aunque Manolito, comenta
entre sonrisas, estaba convencido de que tenía una mina en
su voz y alguna vez su padre tenía que buscarlo para
llevarlo al trabajo (de lapidador en una joyería). Cada uno
se pagaba entonces su instrumento y el grupo, cuenta, tuvo
que financiarle el micrófono a Luis Manuel, que luego tenía
que dejar una parte de lo que le correspondía tras cada
actuación.
Al grupo le salió en torno al año 1965 un contrato para tocar en un
club de Benidorm (Las Vegas) —Bosch enseña las fotografías—
y el guitarra y Naredo tomaron le decisión de apostar por
sus trabajos (el dinero no llegaba solo) y dejar la banda.
Entraron entonces los hermanos Juezas (José y Vicente) en
Los Supperson, quienes acompañarían después a Nino Bravo en
sus éxitos como solista en la música a partir de 1968.
Alfons García