Hemeroteca de Nino Bravo

Biografía promocional, 1989

 

Voces de oro: Nino Bravo

 

   De nombre real Luis Manuel Ferri, nace el 3 de agosto de 1944 en Ayelo de Malferit (Valencia). Un año después su familia marcha a vivir a Valencia y poco tiempo más tarde se instala en Carcagente. Su breve etapa escolar la inicia a los tres años con los frailes Franciscanos, llegando a estudiar también con los Maristas y Salesianos.

   A los ocho años vuelta familiar a Valencia y bachillertao tan sólo hasta 4º. Los estudios no eran para el joven Luis Manuel, por lo que decide ponerse a trabajar como cualquier hijo de vecino.

   Su vida profesional se inicia el día en que junto a dos chicos más forma un trío para cantar en la presentación de una Falla (no podía ser de otra forma en Valencia). Eran dos guitarras y una voz solista, la de Luis Manuel. Ensayaron durante largos días, cantaron y gustaron mucho. Así les fueron llegando proposiciones para actuar en más pueblos y su fama fue aumentando poco a poco. Su nombre artístico era Los Hispánicos, y su vida como grupo abarcó tres años inolvidables tanto para su entregado público como para sus jovencísimos integrantes.
   Y llegó la ansiada oportunidad que espera con avidez todo aspirante a artista. Un concurso en la Voz de Madrid. Allá se van, compiten y son sorprendentemente eliminados a las primeras de cambio; se comentó que a los organizadores no les interesaban los gastos de pasajes y estancia para artistas foráneos. Pero el viaje no fue desaprovechado. La casa Hispavox ofrece a Luis Manuel un atractivo contrato individual. La oferta era tentadora. Y nuestro protagonista, repleto de nobleza y compañerismo, la rechaza por no abandonar a Salvador y Félix.

   Y, lo que son las cosas, al final serían ellos quienes le abandonarían, obligándole a seguir sus andanzas en solitario.
   Se fue al Servicio Militar y al volver tomó la decisión de marchar a Madrid casi con lo puesto y con un reto marcado: cantar o regresar a Valencia. Una vez en la capital se pateó la ciudad de arriba abajo, se metió en todas partes, pidió, gritó y suplicó.
 

   "Recuerdo que fui a una casa llamda RCA, pero había como un despiste general, a mí me dio la sensación de que nadie se fijaba en mí... ni mientras hacía una prueba. Dijeron que me contestarían y...". Pero en Polydor fue muy distinto, confiaron en él y así entró en su primera y única casa de discos.
   Ya como Nino Bravo, su primera biografía promocional decía de él "Voz cálida, recia, clara, extraordinariamente potente y varonil, y con una gran facilidad de inflexión que le permite adoptar acentos ya enérgicos o románticos, y todo ello siempre con un estilo personalísimo".

   Su primer disco estuvo a cargo de Manuel Alejandro. Nino grabó cuatro canciones, de las que dos fueron para el disco, "Como todos" y "Es el viento". La repercusión no fue demasiado grande y el cantante valenciano empezó a colaborar con los especialistas Armenteros-Herrero: "Tú cambiarás", "En libertad", "Voy buscando" y "Mi querida mama". El cuarto single, "Te quiero, te quiero", lo compuso Augusto Algueró. "El disco pegó después de mucho tiempo, siglos después de ser editado, cuando ya no me lo esperaba. Recuerdo que cuando la escogí nadie creía en ella, pero yo opinaba que se podía vender bien en España y fuera. Decían que era una cursilada y que aquello me podía perjudicar. No se hizo promoción pero entonces fui como candidato a Eurovisión y salí en televisión durante varias semanas".
   Nino Bravo fue número uno con "Te quiero, te quiero", "Noelia" y en 1973 con "Un beso y una flor" y "Libre". Lógicamente en poco tiempo cruzó el Atlántico en diversas ocasiones y su éxito en Latinoamérica fue enorme, llegando a ganar incluso algunos festivales de la canción por aquellas tierras.
   Nino Bravo caló hondo en el público debido sobre todo a su enorme naturalidad. Leía a Miguel Hernández, admiraba a Candice Bergen y seguía a Serrat, Mari Trini y Patxi Andión.
 

   Era sólo intérprete, no componía, aunque siempre comentó que podría haberlo hecho. Pero afirmaba que lo suyo era cantar buenas canciones sin pretender hacer nada del otro mundo.      

   El resto de la historia del magnífico cantante valenciano es ya del dominio público. El 16 de abril de 1973, a los veintiocho años, Nino Bravo fallecía en accidente de circulación, truncándose en pleno apogeo una carrera que nadie sabe qué cotas habría alcanzado de no haber terminado así. Dejó mujer y dos hijas y un gran vacío en la música española de calidad.