Hemeroteca de Nino Bravo

Mundo Joven, 14 de Octubre de 1972

 

 Consiguió el segundo lugar para "Mi tierra"

Nino Bravo: "El Festival de Río está podrido. No volveré nunca más"

 

  Sobre las once y quince minutos aterrizó en Barajas el vuelo de Iberia procedente de Río de Janeiro. Uno de tantos vuelos que diariamente hacen escala en el aeropuerto madrileño. Pero éste tenía algo especial. O, mejor dicho, traía algo especial del lejano Brasil.
   En efecto, Nino Bravo, representante español, junto a Víctor Manuel, en el Festival Internacional de Río, llegaba a España después de defender su canción.
   Pero esta defensa tiene mucho que hablar. Nino Bravo había logrado para España un primer puesto que, después, por esa misteriosa, pero eficaz, "magia" de los festivales, se convirtió en segundo.
Nosotros estábamos allí para contaros las primeras impresiones de Nino, que venía acompañado de su esposa. Venía también en el vuelo nuestro compañero José María Íñigo, que se había desplazado allí en calidad de jurado.

EL FALLO DEL PRESIDENTE
   Pero dejemos que sea el propio Nino Bravo quien nos cuente los pormenores del "affaire" que ha conducido a ese segundo puesto, que en principio era el primero:
   -Como sabes, David Clayton-Thomas y yo quedamos empatados a puntos tras el recuento final de votos. Como en el Festival de Río sólo se otorga un premio, el presidente del Jurado, que no tiene voto, emitió el suyo a favor de David, inclinando la balanza a su lado. Como también sabes, la canción que representaba David Clayton-Thomas defendía a los Estados Unidos, como es natural, y el presidente... era americano.
   -Pero esto entonces no es justo, ¿no?
   -Naturalmente que no, pero el fallo del Jurado es inapelable, y hay que conformarse. Sólo te diré que el propio David Clayton-Thomas no quedó a gusto con este primer premio.
   -Entonces, ¿te consideras vencedor moral?
   -Ni me considero vencedor ni perdedor moral. Creo que he dejado alto el pabellón de España, y esto es suficiente. Además, preocuparse por una cosa de éstas no merece la pena.
   El Festival de Río de Janeiro, lo digo para aquellos de nuestros lectores que aún no lo sepan, goza de gran prestigio e importancia. A él concurren los principales intérpretes de cada país. Baste como ejemplo el antes citado de los Estados Unidos y el de Demis Roussos o Gilbert Montagne, por Grecia y por Francia, respectivamente. Pero, al parecer, Nino no llegó contento del festival de este año. Dejando aparte el "fallo" -en los dos sentidos de la palabra- sobre la canción vencedora, hubo muchas otras cosas.

"EL FESTIVAL ESTÁ MAFIADO"
   -¿Cómo viste el festival?
   -Muy mal. Está completamente "mafiado". Hay enormes intereses políticos, que quedan totalmente al margen de la música. No gana el mejor, sino el que más conviene que gane. Los intereses de los países cobran tal grado de importancia, que más parece aquello un mercado internacional que un festival de música.
   -¿Y la organización?
   -Fatal. Simplemente, fatal. Nunca sabías lo que ibas a hacer hasta minutos antes. Como ejemplo, te diré que en una de las galas que teníamos que hacer en Sao Paulo fuimos avisados una hora y media antes que saliera el vuelo. Y el vuelo salía a las ocho y media de la mañana. Pero esto es sólo un ejemplo.
   -Entonces, ¿qué piensas del futuro del festival?
   -Pienso que, como siga así, tendrá que desaparecer. No hay ni un solo intérprete, ganador o no, que haya quedado contento.
   -Entonces, ¿por qué fuiste?
   -El año anterior fui también; me gustó y este año he vuelto, pero, desde luego, el año próximo no compareceré. Estoy completamente desilusionado. Creí que tenía categoría, y no tiene ninguna.
   Como se ve, la opinión de Nino Bravo es tajante. Clara y concisa. Sonreía al pisar suelo de España. En el aeropuerto estaban sus padres y su hija esperándole.

  

DEMIS ROUSSOS
   En el Festival de Río hay dos premios. Uno a la popularidad y otro al vencedor. El de la popularidad recayó sobre Fórmula 3, representantes de Italia en el certamen.
   -¿Fue justo este veredicto?
   -Por supuesto que no. El más popular, sin lugar a dudas, era Demis Roussos. Él se hizo con el público desde el primer momento, y era por esto el más popular de todos. Le fue robado el premio también.
   Nino habla despacio. Sin ningún resquemor hacia ello. Lo pasado, pasó, y ahora es otro tiempo. Pero está seguro de lo que dice, y lo dice convencido. Sin apurarse. Con esa flema que le caracteriza. Sin prisas y pensando. Como teniéndole que sacar las palabras con gancho.
   -¿El festival fue de calidad o de comercialidad, en términos generales?
   -Yo creo que predominó la calidad. Sí, efectivamente, creo que la calidad era la nota dominante, pero, desde luego, sin restar esa comercialidad que hace falta introducir en un tema que va a concursar en un festival.

SUS FAVORITAS
   -¿Cuáles eran tus favoritas?
   -Mira, para mí había tres grandes canciones: la de Francia, la de Italia y la de España. Para mí eran las de más categoría.
   -¿Cómo era la ganadora?
   -Era un ritmo, básicamente. Un dibujo con unos adornos instrumentales y con el respaldo de la magnífica voz de David Clayton-Thomas. Pero nada más.
   Entre sonrisa y sonrisa a su hija, que mantiene en sus brazos, Nino Bravo sigue hablando conmigo. Alguna interrupción para atender a las cámaras de TVE, que también están allí presentes, y para recoger sus maletas, que van llegando por la cinta.
   -A Gilbert Montagne se le ignoró completamente en la puntuación, y su canción y su interpretación fueron de primerísima calidad. Pero esto es sólo algo de lo mucho que pasó.
   Estas son sus primeras impresiones. El caso es que dejó alto nuestro pabellón, y su canción, "Mi tierra", de Augusto Algueró, hijo, quedo clasificada en segundo lugar. Delante de muchas otras y de muchos otros artistas de renombre. Creo que Nino Bravo ha "clavado un pica en Flandes" en el ir y venir de nuestra música por esos festivales de Dios. Creo que no puede ignorarse la hazaña de Nino. Nadie, en principio, esperaba tanto. Ha sorprendido a muchos y dejaba estupefactos a otros más. Y creo, ya para acabar, que Nino Bravo lo merecía. Por muchas cosas.
 

E. MIGUEL DE CASO
FOTOS: ANTONIO MTNEZ. PARRA

Material cedido por José Luis García