Hemeroteca
de Nino Bravo
Mundo Joven, 4
de Diciembre de 1971
El
regreso de Nino Bravo
Amenazas, terremotos, revoluciones, atracos, éxitos... ¡Por
fin en casa!
La semana pasada os dimos la noticia del
regreso de Nino Bravo. Han sido dos meses fuera de España,
dos meses haciendo su particular conquista de las Américas.
Fuimos a recibirle al aeropuerto y charlamos con él durante
un buen rato mientras esperaba vuelo para Valencia. Nino ha
vuelto bastante más delgado que cuando se fue. A su lado,
María Amparo, su mujer. La próxima maternidad le sienta la
mar de bien. Alrededor de los dos, toda la compañía
discográfica en pleno. Mientras Nino firma autógrafos a unas
cuantas "fans", charlo con los de promoción.
-Ayer por la noche estuve escuchando por una emisora que
desde las nueve de la mañana salían autobuses a Barajas para
recibir a Nino. Pero aquí no hay apenas "fans"... ¿No le
quedan?
Explicaciones: "Es día de labor y la gente trabaja,
lógicamente". "Nada, hombre, era una broma. Por supuesto que
de ser "fan" no se vive". Luego tomamos un ascensor. María
Amparo está cansada y Nino también. Para ellos son las cinco
de la madrugada. Pero arrastran el sueño con una pasmosa
dignidad. Hay un autógrafo para todo el que lo pide: "Besitosssss,
Nino Bravo". Y una y mil sonrisas para los de la prensa.
-Allí también ha sido una temporadilla bastante
agotadora. Primero fuimos a Argentina, Chile y Colombia.
Hice actuaciones, recitales y televisión. Luego pasamos a
Venezuela y Méjico para sólo hacer algún programa de
televisión.
Eso es lo que llegaba diciendo Nino Bravo en cuanto se
percató de que lo que pisaba era por fin tierra española.
Resulta que en América ¡allí sí que "pasan cosas"!
Pero es mejor que lo cuente Nino. Y por etapas.
-Pues el primer país que visitaba, como te dije, era
Argentina. Cuando íbamos del aeropuerto
hacia el hotel "pescamos" por la radio un mensaje
que decía que ya se había dominado el conato de golpe de
Estado o no sé qué historias. Nos metimos en el hotel a
jugar a las cartas, y como música de fondo, tiros. Después
pasamos a Chile y nos pillaron los terremotos en todo su
apogeo. Ya nos queríamos volver. Pero nada, allí más
valientes que otra cosa, aguantando el tipo.
"Todo
pasa", pensaba yo, ¡pues ya, ya! En Venezuela, una noche
en que regresábamos al hotel, el taxista nos paró en medio
de la autopista, se montaron otros tíos y quisieron
atracarnos. Y María Amparo y yo salimos a todo correr, por
piernas, parando otros coches. ¡Qué pais, qué país!
-Claro, es que en Venezuela... ya se sabe. Menos mal que
luego en Colombia y Méjico todo iría mejor...
Mejor me hubiera callado, claro. Porque en Colombia...
-Allí todos los cantantes tienen que actuar en un
sitio que es como un anfiteatro y le llaman la "Media
Torta". Las actuaciones son gratis. Entonces los músicos
que me acompañaban querían cobrar. Como no, no quisieron
tocar y yo no pude cantar. Pagué una multa, ¡yo!, de
doscientos cincuenta dólares. Sin comerlo ni beberlo. Y en
Méjico...
"...En Méjico era donde menos se me conocía. Por eso
me dediqué a hacer televisión, y el resto será la próxima
vez. Grababa un programa que es en directo y llaman por
teléfono. "¿No tendrá un par de ratotas, no más? Porque
tengo una foto de ése para que se la coman". Y al hotel:
"No más, que tenga cuidado, que aquí ídolo español sólo
hay uno y nosotros somos sus fans. Como intente cantar como
él lo mismo le pasa algo a usted, así, no más que como por
descuido, si dijéramos...".
Y como allí todos son "purititos machos", como
dice Nino, imitando de maravilla el acento, pasó sus
momentos de duda. Luego, la risa en privado. Sobre todo
ahora, desde España.
-Es una tontería. En todas partes hay sitios para
todos. Yo tampoco quiero quitar el pueso a nadie.
-América,
¿es
pan comido?
-¡Ja, ja! Aquello, en cierto modo, es como una parte
de España. El que triunfa allá es porque ha triunfado aquí
también.
-¿Compensa o no el ir hasta allí?
-En ganancias, ya te lo diré, pero yo creo que sí. Por
todo.
-¿Cómo es el público?
-Al público se le juzga por los aplausos, y conmigo se
ha portado muy bien.
-Tu mejor recuerdo.
-Un recital en el cine Rex. Tuve que salir siete veces.
Repetí tres el "Te quiero, te quiero".
-¿Ha bajado tu popularidad en España?
-No creo. Lo que pasa es que no siempre salen números
uno.
-¿Qué público prefieres, el de allí o el español?
-Mira, el de allá es quizá más atento, pero me quedo
con éste. Yo mismo soy como el público español.
A Nino le llegó la hora de tomar el avión a Valencia.
Despedidas.
-Ahora voy a descansar una temporada, por lo menos en
actuaciones. Estoy medio muerto. Dentro de poco, a la que le
va a tocar "actuar" es a María Amparo.
Pues nada. ¡Bienvenido y suerte a los dos!
Y EN VALENCIA...
Y en Valencia, lógicamente, el recibimiento fue más
caluroso.
Asedio para conseguir su autógrafo. En la fotografía
puede verse la pancarta y el racimo de jóvenes "fans".
Nino, sin embargo, tuvo un momento de respiro para dar un
abrazo a nuestro corresponsal Guillermo Ortigueira.
CAMINO CIORDIA.
Fotos: RAMON GOÑI
Material cedido por José Luis García