Moreno, valenciano y sencillo
Nino Bravo canta al amor en "Pasaporte a Dublín"
Acto primero
En el estudio
1, última hora de la mañana, Valerio Lazarov está grabando
uno de sus programas. Para ser exactos, el que tenía como
protagonista a Conchita Márquez Piquer. Nino Bravo lleva
puesto lujosa capa dorada, pantalón oscuro, ceñido, camisa
color naranja; también, varios collares; un gran aro dorado
en una oreja, a modo de pendiente, y va tocado con un
extraño gorro con falsas perlas y abalorios. Casi a cada
instante se lo quita y se lo vuelve a poner. Forma fila con
el resto de sus compañeros en "Pasaporte a Dublín", y
toca, o simula hacerlo, una calabaza rítmica, mientras baila
una samba que ha debido perfeccionar en Río de Janeiro, de
donde hace sólo unas horas que regresó.
Casi por señas, le indico mi deseo de charlar con él unos
minutos. Su conformidad me llega envuelta en una sonrisa.
Acaban de grabar un "mini-bloque" y, mientras se controla
su calidad, inicio el diálogo:
-Tú ¿por qué cantas?
-¡Toma! Porque me gusta.
Casi me ha gritado la respuesta, pese a que en el estudio
reina relativo silencio. Sin duda, influencia del bullicio
anterior, el necesario para la grabación.
Interviene el regidor: "Vamos a grabar". Y Nino
corre a ocupar su puesto en la fila.
Nueva pausa.
-¿Seguirás cantando muchos años o esto de la canción
será flor de un día?
-Como pienso vivir muchos años, y cantar es lo que más me
gusta, seguiré haciéndolo hasta los ochenta y...
El regidor ha vuelto a intervenir: "Señores, vamos a
grabar".
Y nos quedamos sin saber el pico.
La nueva interrupción es para anunciar que hay una hora
de descanso para comer. Los intérpretes salen del estudio 1,
camino del estudio 10. Y yo, con ellos.
Acto segundo
Apenas unos
minutos más tarde, los justos para encargar la comida. Ha
habido suerte, y Nino ha logrado atrapar al paso a uno de
los camareros apenas nos hemos sentado. Ahora no lleva la
capa. Ni el gorro, claro. Pero sí los ceñidos pantalones, y
la camisa, y los collares, y el bigote y las barbas postizos
tras los que le ha obligado a ocultarse Valerio. Aunque poco,
pues el bigote es bien fino y las barbas muy recortadas.
-Tienes fama de poco simpático.
-Ya es suerte que hablen de uno. La gente siempre dice
cosas. Sobre todo, de los que triunfan o van camino de
hacerlo. Pero no, no creo ser antipático; quizá un tanto
introvertido, retraído...
-¿Y no será timidez?
-¿Tímido yo? Yo tengo más valor que el Guerra.
-Lo cortés no quita lo valiente, ni la valentía la
timidez. ¿Por qué te crees valiente?
-Porque hace falta valor para enfrentarse al público en
cualquier sitio. También desde un escenario o detrás de un
micrófono.
Charlamos. Nino habla del profundo respeto que tiene a su profesión, a todas las profesiones. Me dice que no hay un buen profesional sin un oficio bien aprendido y bien practicado. Que el éxito, en la vida, depende del trabajo y del esfuerzo. Hablamos de Valencia, su tierra natal, y de que, en aquellas tierras, los músicos parecen darse tan bien como las naranjas. Me explica que comenzó a cantar en un coro, cuando tenía nueve años, pero que nunca ha querido estudiar canto porque desconfía de los profesores que conoce. Que estudia él solo, y mucho, por temor a caer en manos de alguien que pretenda colocarle la voz en un sitio distinto al que la tiene. Pero que también esto de cantar bien es cuestión de educación, de aprendizaje, de método.
-La verdad es que soy muy poco intuitivo; prefiero
madurar las cosas, reflexionarlas, a fiarlas al azar o a la
inspiración del momento.
Tercer acto
La acción
discurre entre el estudio 10 y la puerta del estudio 1, con
una breve visita a maquillaje. A Nino le retocan barba y
bigote, le ponen un poco más de colorete y sale disparado
hacia el estudio. Entre tanto:
-¿Qué piensas de tu participación en "Pasaporte a
Dublín"?
-Pues eso: que lo importante es participar. Ya sabes que
el viejo aforismo aquel de "suerte tengas, que el saber
de poco vale" se ha convertido en "publicidad tengas,
que el saber de poco vale".
Y, con todo, Nino sí sabe. Y bien que sabe, que la mayor
parte de sus canciones, por lo que tengo oído, las graba sin
cortes ni repeticiones. Y ha sabido crearse una imagen
pública de
cantante importante y con garra. Y anda grabando ahora un LP
de cara a las próximas Navidades, con el que piensa batir
más de un récord de ventas. Y su "Te quiero, te quiero"
se escucha cada día por todas las emisoras de España. Y anda
preparando ya "las Américas", con un ventajosísimo contrato
en puertas. Y es, sobre todas las cosas, un profesional de
cuerpo entero.
-Suerte, Manolo.
La gran puerta del estudio 1 se ha cerrado ya a sus
espaldas. El telón ha caído.
Así es él
Se llama Luis Manuel Ferri Llopis. Lo de Nino Bravo surgió en el seno de una reunión de amigos empeñados en buscarle nombre comercial a Luis Manuel. Nació en Ayelo de Malferit, un pueblecito de la provincia de Valencia, y comenzó a cantar en público a los nueve años, formando parte de un coro, mientras estudiaba el bachillerato. Después, siguió la carrera de Comercio, que no terminó; estudió contabilidad de empresas y, cuando apenas había iniciado su trabajo profesional como contable, hubo de dejarlo al pasar a formar parte de uno de esos conjuntos que proliferan en la región valenciana. Cumplió su servicio militar en la Marina. Al licenciarse, hace un par de años, decidió emprender la carrera de cantante solista. Ya con el nombre de Nino Bravo hizo su presentación oficial en el Festival de Atenas de 1968. Conquistó allí un cuarto puesto. Más tarde, de la mano de Manuel Alejandro, se colocó como finalista en el Festival de Barcelona, pero fue en su eliminatoria en el Preeurofestival celebrado en Barcelona cuando se convirtió en estrella. Esa eliminatoria hizo proclamar a los críticos en pleno que había nacido un cantante: Nino Bravo. Su último disco, con la canción "Te quiero, te quiero", está en la lista de popularidad de todo el país.
María L. GALLART
Material cedido por F. Javier Fuentes
© NinoBravo.net - Web Oficial de Nino Bravo - dario@ninobravo.net