Hemeroteca de Nino Bravo

Prensa Argentina, 1970

 

Bravo y Español

 

   Diagonal Sur: hotel Hermitage, sábado a las diez de la mañana. La cita era con Nino Bravo. Un joven cantante triunfador en España.
   Nino Bravo, Nino Bravo... Sonaba bien, pero, ¿cómo sería Nino Bravo?
   Y Nino Bravo llegó. Sin conocerlo lo reconocimos; saco azul con rayitas amarillas, pantalones haciendo juego, camisa abierta, exótico colgante, mocasines oscuros.
  
-Sí, soy Nino Bravo -dijo sonriendo.
   -¿Y quién es Nino Bravo?
-preguntamos.

  
-Pues Nino Bravo es un señor que nació en Valencia, España, que tiene 25 años, que canta, y que se distingue de los demás sólo por eso, por cantar.
   -¿Y cómo es?
  
-Normal, como cualquier otro, pero con la diferencia de que cada vez vive menos tranquilo, porque tiene menos vida privada.
   -¿Cuándo llegó a Buenos Aires?
  
-El jueves por la tarde, y es la primera vez que vengo a la Argentina. He grabado cuatro programas para la televisión (Canal 9), y me marcho mañana, pues tengo contratos firmados en España.
   -¿Qué es lo que más le gusta de aquí?
  
-El monumento de los españoles... Ahora hablando en serio, Buenos Aires me hace el efecto de que no he salido de España; pero creo que una de las cosas más lindas que tiene es la mujer...
   -Ese colgante que lleva, ¿es un amuleto?
  
-No, no soy supersticioso, es recuerdo de un amigo que estuvo en el África.
   -¿Cúanto hace que canta?
  
-Profesionalmente, dos años; pero cantar, canto desde los cuatro años.
   -¿Cómo definiría su estilo?
  
-Me inclino por lo melódico, por los temas de amor.
   -¿Se puede comparar su estilo con algún otro cantante español?
  
-No, lo que yo hago en España, lo hago solamente yo.
   -¿Qué tipo de música le gusta?
  
-En general, cualquier tipo de música, siempre que sea buena. Me gusta la música que hago yo.
   -¿Qué opina de Serrat?
  
-Que es un poeta que dice cosas, que me encanta, porque habla de los problemas de hoy.
   -¿Tiene novia?
  
-Siempre, aunque hay un detalle que creo hay que señalar; nunca es la misma.

 

Material cedido por Mario Santillán