Discografía de Nino Bravo

Álbumes editados en España

 

Homenaje a Nino Bravo

 

Homenaje a Nino Bravo, vol. 1 (2002)

 

Temas incluidos: Te quiero, te quiero / Tú cambiarás / Como todos / Vuelvo a estar sin ti / Nuestro hogar será el mundo / No debo pensar en ti / Esa será mi casa / Voy buscando / En libertad / Es el viento / Mi querida mama / Aquel atardecer / Puerta de amor / El adiós / Mona Lisa Bonus track: Cartas amarillas (con Sergio Dalma)

 

Edición especial conmemorativa del 30 aniversario de la muerte de Nino Bravo, publicada por Universal para Movie Music. Los tres compactos que formaban la colección, editada a finales de 2002, eran vendidos en una caja especial que sólo podía adquirirse llamando a un determinado número de teléfono, y no en tiendas de música. Las ventas llegaron a alcanzar las 50.000 unidades, lo que convirtió a "Homenaje a Nino Bravo" en Disco de oro.
Acompañando a la campaña se emitieron diversos espacios en radio y televisión promocionando el lanzamiento. En cada uno de los discos podemos encontrar quince temas en versión original, totalmente remasterizados, y un dueto, además de una biografía de Nino Bravo escrita para la ocasión. La contraportada del CD era la fotografía del disco original "... y Vol. 5", ya fuera en tonos azules, rojos o naranjas según el volumen. El texto que incluía el primer compacto es el siguiente:

 

Triple caja conmemorativa del 30 aniversarioCD 1: Esta breve biografía de Nino Bravo, una de las mejores voces que tiene el pop español en toda su historia, se divide, por imperativos técnicos en tres partes, las que caben en las respectivas portadas de estos tres discos. Y si hablamos en presente, pese a que estamos cerca de conmemorar el trigésimo aniversario de su muerte, es porque precisamente su voz ha conseguido superar el paso del tiempo como ninguna otra de toda nuestra historia musical. Recordemos que las Navidades de 1995 se recordarán por la espléndida reaparición discográfica de Nino Bravo cantando en duetos con algunas grandes figuras recientes y traspasando así un lapso de más de veinte años desde su trágica y prematura muerte, hasta sus más de setecientos mil discos dobles, que además sirvieron para redescubrirle a un nuevo público que ignoraba la existencia de una voz tan importante para el pop español.
Nino Bravo, de nombre real Luis Manuel Ferri Llopis, nació en Ayelo de Malferit, Valencia, en 1944. Tan sólo tenía 28 años cuando su coche se estrellaba, en las cercanías de Tarancón, cuando se dirigía desde Valencia, donde vivía, a Madrid, donde estaba su sello discográfico con el que tenía que negociar fechas y contenidos de su siguiente disco. Era el 16 de abril de 1973 y todo el mundillo pop se estremeció con su muerte, tras tan sólo cuatro años de carrera profesional ya cuajada de éxitos.
Una carrera difícil, pues antes de grabar su primer disco, a finales del 69, llevaba casi cuatro años tocando con amigos de su Valencia natal en grupos de vida efímera y éxito escaso. Los primeros se llamaron Los Hispánicos y de allí pasó a Los Superson, pero sin decidirse a dar el paso definitivo de profesionalizarse. Mientras, seguía trabajando en un taller de joyería que, de cara a su familia, era un trabajo más seguro y una garantía de futuro. Tenía ya 23 años cuando decidió jugarse su última carta: iba a intentar cantar en solitario aunque en Valencia no hubiera sellos discográficos y las grandes casas de Barcelona y Madrid no se hubieran fijado todavía en él.
¿Qué mejor camino había entonces que un Esta breve biografía de Nino Bravo, una de las mejores voces que tiene el pop español en toda su historia, se divide, por imperativos técnicos en tres partes, las que caben en las respectivas portadas de estos tres discos. Y si hablamos en presente, pese a que estamos cerca de conmemorar el trigésimo aniversario de su muerte, es porque precisamente su voz ha conseguido superar el paso del tiempo como ninguna otra de toda nuestra historia musical. Recordemos que las Navidades de 1995 se recordarán por la espléndida reaparición discográfica de Nino Bravo cantando en duetos con algunas grandes figuras recientes y traspasando así un lapso de más de veinte años desde su trágica y prematura muerte, hasta sus más de setecientos mil discos dobles, que además sirvieron para redescubrirle a un nuevo público que ignoraba la existencia de una voz tan importante para el pop español.
Nino Bravo, de nombre real Luis Manuel Ferri Llopis, nació en Ayelo de Malferit, Valencia, en 1944. Tan sólo tenía 28 años cuando su coche se estrellaba, en las cercanías de Tarancón, cuando se dirigía desde Valencia, donde vivía, a Madrid, donde estaba su sello discográfico con el que tenía que negociar fechas y contenidos de su siguiente disco. Era el 16 de abril de 1973 y todo el mundillo pop se estremeció con su muerte, tras tan sólo cuatro años de carrera profesional ya cuajada de éxitos.
Una carrera difícil, pues antes de grabar su primer disco, a finales del 69, llevaba casi cuatro años tocando con amigos de su Valencia natal en grupos de vida efímera y éxito escaso. Los primeros se llamaron Los Hispánicos y de allí pasó a Los Superson, pero sin decidirse a dar el paso definitivo de profesionalizarse. Mientras, seguía trabajando en un taller de joyería que, de cara a su familia, era un trabajo más seguro y una garantía de futuro. Tenía ya 23 años cuando decidió jugarse su última carta: iba a intentar cantar en solitario aunque en Valencia no hubiera sellos discográficos y las grandes casas de Barcelona y Madrid no se hubieran fijado todavía en él.
¿Qué mejor camino había entonces que un festival de la canción para darse a conocer de la noche a la mañana y llegar instantáneamente a figura? Es lo que había pasado con Raphael en el Benidorm del 62 y con Julio Iglesias en la edición del 68. Pero sin nombre, no era posible presentarse a los grandes certámenes nacionales y Nino, que todavía no había adoptado ese nombre artístico, hubo de conformarse con acudir a un concurso menos ambicioso, el de Vall D'Uxó, en Castellón. No era un festival de canciones sino de cantantes por lo que defendió el tema que acababa de ganar en el Festival de San Remo, "Canzone per te" que en Italia habían defendido Sergio Endrigo y Roberto Carlos. No consiguió ganar ni llamar la atención de los cazatalentos. Ninguna crónica o reseña de esa segunda edición del festival se digna citar al, por lo menos, prometedor cantante.
Como el festival no había dado resultado, tan solo quedaba una solución heróica: Nino tenía ya un representante, al que le unía mucho más la amistad que ningún contrato, que creía en él con todo el corazón. Tanto, que fue capaz de alquilar con su propio dinero el teatro Turia de Valencia para presentar a su pupilo en una sola gala, a la que naturalmente invitó a los directores artísticos de cuantos sellos discográficos pudo. De aquel concierto de presentación se puede decir que fue un éxito, si nos basamos en el resultado artístico y en el posterior contrato discográfico salido de aquella noche. Pero también fue un pequeño fracaso económico porque no llegaron a cubrir gastos y vivieron unas semanas entrampados por la experiencia.
En este primer disco, de los tres que forman la trilogía de Nino Bravo, se incluye uno de los duetos que se grabaron 22 años después de la muerte del cantante. Es el que realizó con Sergio Dalma, otra de las grandes voces masculinas del pop español. "Antes de grabar mi primer disco", -es Sergio Dalma quien habla-, "yo tocaba con un grupo en una sala especializada en ambiente de los años sesenta. Y naturalmente cantaba prácticamente todo el repertorio de Nino. Ahora he tenido la maravillosa posibilidad de cantar con un artista al que siempre he admirado". Sergio Dalma grabó con Nino Bravo "Cartas amarillas", una de las grandes canciones de toda la breve, pero fulgurante, carrera de Luis Manuel Ferri Llopis, nombre real de aquel cantante al que todos conocimos como Nino Bravo.