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Biografía de Nino Bravo

Los comienzos como artista

 

Primeras actuaciones de Nino Bravo

  El día 3 de agosto de 1944, en Aielo de Malferit, una pequeña población cerca de Valencia, nació Luis Manuel Ferri Llopis, futura figura del pop hispano. Su familia se trasladó a Valencia cuando él apenas contaba tres años. Se instalaron en el número 31 de la calle Visitación, paralela a la calle Sagunto. Su padre, llamado también Luis Manuel, se trasladó a la capital buscando nuevas oportunidades en su empleo como vendedor de seguros.

   Desde muy tierna infancia, Luis Manuel mostraba un carácter bastante tímido. En Valencia conoció a Vicente López, una persona que resultaría crucial en su futura carrera, y quien se convertiría posteriormente en el bajo de sus conjuntos. Vicente lo relacionó con sus amigos de la calle Visitación. Una tarde del año 1958, todos ellos, incluyendo a Paco Ramón, también amigo de Nino, se fueron de excursión. Al amanecer, sus dos compañeros se despertarían bajo el influjo de un tema de la época, magníficamente cantado: ¡era Luis Manuel quien interpretaba de esa manera! El tema en cuestión era "Libero", de Domenico Modugno, que Nino cantó con la mirada perdida en el horizonte. Aunque en un principio el muchacho intenta restarle importancia al asunto, en su fuero interno sabía que le gustaba aquello, el repetir una canción y adaptarla a su estilo personal, sintiendo todas y cada una de sus palabras. Desde ese momento, Vicente y sus compañeros le dirían que "con tu voz hay que hacer algo más que hablar"

 

   Debido a la pobreza de su familia, Luis Manuel no pudo terminar sus estudios, y tuvo que elegir entre trabajar de aprendiz de joyero o ayudar a su madre en la pequeña tienda de comestibles que poseía. Así que, con 15 años, Luis empieza a trabajar en la joyería de un viejo vasco, cercana al Jardín Botánico de Valencia. Pero esto no supone una separación de la canción, pues todos sus ratos libres los dedica a su afición: cantar. En compañía de Vicente y más amigos organizan rondallas y tunas, donde él es el que más impacta al público. Al cumplir los dieciséis años, Nino queda entusiasmado por una canción del cantante chileno Antonio Prieto: "La novia". Quiere montarla con su conjunto, pero los guitarristas no saben dar bien los tonos y la canción no da los resultados con que Luis Manuel soñaba.

   Luis Manuel sigue trabajando en la joyería, aunque al viejo vasco no le sienta muy bien que interprete esas canciones "americanas". El aprendiz de joyero progresa muy rápido, y pronto llega a oficial, para ser ascendido a pulidor de diamantes.

Se podría decir que el debut del futuro Nino Bravo fue en las fallas de Valencia, en un parador, donde interpretó maravillosamente un "Only you" que nadie ha podido igualar. En este tiempo, alguien le ofrece grabar un disco, pero él se niega alegando que si su banda al completo no aparece en el disco, no graba, así que rechaza esta primera oportunidad.

Pasan dos años, y al ganar "Los Hispánicos", el grupo de Nino Bravo, un concurso llamado "Fiesta de España", se dan cuenta de que con un par de guitarras no van a ninguna parte; se convierten en el quinteto "Los Superson". Vicente hacía a la vez de bajista y coros, así como manager del grupo junto a los hermanos Juezas, Pepe y Vicente, guitarrista solista y teclados, respectivamente, y Salvador Pelejero como batería.  Luis Manuel deja la joyería y emprenden algunas giras. El verano lo pasa en la localidad de Benidorm, apasionando al público femenino con su cálida y sensual voz. En este año, 1964, es llamado a prestar el servicio militar en la marina de Cartagena. En esta época se hundió moralmente, e incluso llegó a escribir una carta a Vicente diciendo que "lo he pensado muy bien y esto de la música moderna, a pesar del dinero que ahorramos y de las fans, no es suficiente: yo nunca seré como Domenico Modugno, no cantaré más". Vicente comprende que estas líneas son un efecto secundario de la soledad y depresión del servicio militar. Lo que Luis Manuel necesitaba era una buena oportunidad...

Durante la duración del servicio militar de Luis Manuel, Vicente contacta con un joven locutor de la emisora valenciana Radio Popular, y director de la revista "Mundo Musical", quien habla con el grupo para que acompañen a un cantante del cual se ocupaba por aquel entonces, aunque Vicente le indica que sólo hasta que regresara el suyo, Luis Manuel. El locutor piensa que aún faltaban casi dos años para que regresara de la milicia, y en todo ese tiempo podrían pasar muchas cosas.

Al final logra imponerles como instrumentistas en la grabación del primer disco del cantante, en otoño de 1967, exigencia que acarreó más de un disgusto con el director de la discográfica Sayton, el fallecido Lluís Ferrer. Se grabaron dos canciones.

A su regreso de la milicia, Nino se emplea en una oficina, alternando de nuevo el trabajo con su afición a cantar, que ya había recuperado. Vicente corre al Club donde el locutor pinchaba discos para decirle que su cantante ya había regresado. Debajo del brazo traía tres discos de los cantantes más conocidos del momento. "Vamos, Vicente, no irás a decirme que tu amigo canta como Tom Jones, Englebert Humperdinck o John Rowles...". Días después, tendría que tragarse sus palabras, ya que no cantaba como ellos, sino que lo hacía todavía mejor.

Un recién estrenado día de julio de 1968, frente a uno de los pabellones de la Feria de Julio, el contacto de Vicente López promete ocuparse de Nino, con la condición de escucharle primero en directo. Transcurridos unos días, consigue incribirle en el I Festival de Cantantes Noveles del Ayuntamiento de Vall D´uxó, con el nombre de Luis Manuel Ferri Llopis. En este festival surgió la primera discrepancia entre ellos, ya que Nino estaba ilusionado en cantar "Canzone per te", una canción italiana que iban a cantar otros dos concursantes antes que él. El locutor intenta disuadirle en vano. Cuando Luis Manuel salió al escenario, su ya manager queda tan maravillado por su voz que ni siquiera se fija en que no se clasifica para la final.

La siguiente cuestión era buscar un nombre artístico. El representante de Nino baraja miles de combinaciones distintas, hasta que un día de insomnio encuentra una perfecta: Nino Bravo. Luis Manuel daba la impresión de ser un duro pero si lo analizabas bien tenía un gran corazón. Era bravucón y, sin embargo, tierno... ¡ya lo tenía! Bravucón no, pero sí bravo. Nino Bravo.

Al día siguiente comunica la noticia a Luis Manuel. Al joven no parece agradarle el nombre: "Mira, lo de Nino no me parece mal pero lo de Bravo me suena a torero y no me gusta". Pasado un día, Luis vuelve con Vicente al despacho y le dice: "Sabes, ya me va gustando el nombre. Seré Nino Bravo".

El próximo objetivo del manager sería acudir a las compañías discográficas para que Nino firmara algún contrato. La primera en la que piensan fue RCA, que andaba escasa de cantantes de producción propia. Ya en el edificio, Nino efectúa una prueba de voz acompañado por un piano. En palabras del propio representante, "su voz parecía envolver la séptima planta del rascacielos de la plaza de España". El manager pide escuchar de nuevo la grabación, a lo cual se negó la asistente del departamento artístico, Julia Argerich. Muy enfadados, no dudan en coger un taxi y trasladarse hasta la avenida de América, donde se ubicaba la multinacional Fonogram.

Nada más llegar hablan con Luis Regatero, que se encontraba al frente de la editorial, el cual les recibe cordialmente. En cuestión de minutos se presenta allí el maestro Torregrosa, quien puso en un atril la partitura que le entregaron y efectuó la prueba de voz al piano. Luis Regatero y José Torregrosa se muestran interesados en el cantante, así que les dicen que podrían volver con el grupo y escucharle como si fuera en directo. Regatero quedó en que les llamaría en menos de una semana.

Manager y artista, vuelven a Valencia. Allí, el manager de Nino inserta un anuncio en su mencionada revista, "Mundo Musical", donde le calificaba de espectacular, distinto, sensacional. Nino Bravo y Los Superson muy pronto en disco... Los músicos estaban de acuerdo en acudir a Madrid, y del transporte no había que preocuparse, pues les llevaría la misma furgoneta que les llevaba a las actuaciones.

La llamada de Fonogram no se hizo esperar más. Les daban fecha para grabar en el estudio grande. Y allá se marcharon. Ante sus ojos se abría un Madrid sorprendente. Al fin habían llegado a su destino. En los estudios de Fonogram les acogieron como si se tratara de artistas de la casa. Dentro del estudio, la prueba fue rápida y satisfizo a todos.

Aquella grabación iba a lanzar a la fama a un cantante que iba a sorprender y cautivar a los santones más influyentes de la radio, prensa y televisión, ya que la discográfica les entregó una cinta a cada uno sin referencia alguna con el objeto de que emitieran su juicio. Todos sin excepción coincidían en catalogar aquella voz como una de las mejores que habían escuchado en mucho tiempo.

Pasada la Navidad, el representante de Nino Bravo recibe una carta de RCA en la que se le comunicaba que en referencia a la prueba realizada en sus estudios por el cantante Nino Bravo, les era imposible incluirle en sus actividades discográficas. Lamentablemente, para la firma discográfica se convertía en algo más penoso, en la pérdida de cientos de millones por la incapacitación de su departamento artístico.

En marzo de 1969, se propone a Nino hacer su presentación oficial en el teatro Principal para impresionar más a Fonogram, que se celebró el día 16 de ese mes. Los nervios iban en aumento, dando los últimos ensayos al repertorio. Hacia las diez, la calle de las Barcas era un río de gente que se agolpaba a las puertas del teatro. Cuando se alzó el telón, los aplausos del público eran un clamor a los sones de la potente orquesta. Con traje impecablemente blanco y zapatos a tono, Nino conquistó al público desde la primera canción. Aunque todos los gastos de la presentación tuvieron que costearlos ellos mismos, el éxito fue tal que al día siguiente toda Valencia comentaba la actuación. La gente arrancaba los carteles que anunciaban la efeméride como recuerdo de aquel acontecimiento que sólo unos cientos tuvieron el privilegio de presenciar.

Después de ello, Nino Bravo firma el contrato más ventajoso de su vida. Aparte de un alto porcentaje de royalties solo comparado con Raphael, Nino cobraría gastos de desplazamiento y estancia mientras grababa o hacía promoción mas 5000 pesetas por canción grabada.

A Fonogram le urgía grabar el primer disco para el que contrató a Manuel Alejandro, un prometedor compositor de Jerez que ya había trabajado anteriormente con Raphael.

Nino ya comenzaba a ser popular y, por consiguiente, tenía que viajar. La relación entre él y su manager funcionaba ya basada en el teléfono. A partir de entonces, su primer representante siguió la ascendente carrera de Nino apartado de él, sabiendo que ya no le necesitaría más. Fue a partir de 1970 cuando José Meri comenzó a convertirse en el manager de Nino Bravo...

 

"Un beso y una flor", web de Nino Bravo - http://www.ninobravo.net - dario@ninobravo.net
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