Debido a la pobreza de su familia,
Luis Manuel no pudo terminar sus estudios, y tuvo que elegir
entre trabajar de aprendiz de joyero o ayudar a su madre en
la pequeña tienda de comestibles que poseía. Así que, con 15
años, Luis empieza a trabajar en la joyería de un viejo
vasco, cercana al Jardín Botánico de Valencia. Pero esto no
supone una separación de la canción, pues todos sus ratos
libres los dedica a su afición: cantar. En compañía de
Vicente y más amigos organizan rondallas y tunas, donde él
es el que más impacta al público. Al cumplir los dieciséis
años, Nino queda entusiasmado por una canción del cantante
chileno Antonio Prieto: "La novia". Quiere montarla con su
conjunto, pero los guitarristas no saben dar bien los tonos
y la canción no da los resultados con que Luis Manuel
soñaba.
Luis Manuel
sigue trabajando en la joyería, aunque al viejo vasco no le
sienta muy bien que interprete esas canciones "americanas".
El aprendiz de joyero progresa muy rápido, y pronto llega a
oficial, para ser ascendido a pulidor de diamantes.
Se podría decir que
el debut del futuro Nino Bravo fue en las fallas de
Valencia, en un parador, donde interpretó maravillosamente
un "Only you" que nadie ha podido igualar. En este tiempo,
alguien le ofrece grabar un disco, pero él se niega alegando
que si su banda al completo no aparece en el disco, no
graba, así que rechaza esta primera oportunidad.
Pasan dos años, y
al ganar "Los Hispánicos", el grupo de Nino Bravo, un
concurso llamado "Fiesta de España", se dan cuenta de
que con un par de guitarras no van a ninguna parte; se
convierten en el quinteto "Los Superson". Vicente hacía a la
vez de bajista y coros, así como manager del grupo junto a
los hermanos Juezas, Pepe y Vicente, guitarrista solista y
teclados, respectivamente, y Salvador Pelejero como
batería. Luis Manuel deja la joyería y emprenden algunas
giras. El verano lo pasa en la localidad de Benidorm,
apasionando al público femenino con su cálida y sensual voz.
En este año, 1964, es llamado a prestar el servicio militar
en la marina de Cartagena. En esta época se hundió
moralmente, e incluso llegó a escribir una carta a Vicente
diciendo que "lo he pensado muy bien y esto de la música
moderna, a pesar del dinero que ahorramos y de las fans, no
es suficiente: yo nunca seré como Domenico Modugno, no
cantaré más". Vicente comprende que estas líneas son un
efecto secundario de la soledad y depresión del servicio
militar. Lo que Luis Manuel necesitaba era una buena
oportunidad...
Durante la duración
del servicio militar de Luis Manuel, Vicente contacta con un
joven locutor de la emisora valenciana Radio Popular, y
director de la revista "Mundo Musical", quien habla con el
grupo para que acompañen a un cantante del cual se ocupaba
por aquel entonces, aunque Vicente le indica que sólo hasta
que regresara el suyo, Luis Manuel. El locutor piensa que
aún faltaban casi dos años para que regresara de la milicia,
y en todo ese tiempo podrían pasar muchas cosas.
Al final logra
imponerles como instrumentistas en la grabación del primer
disco del cantante, en otoño de 1967, exigencia que acarreó
más de un disgusto con el director de la discográfica Sayton,
el fallecido Lluís Ferrer. Se grabaron dos canciones.
A su regreso de la
milicia, Nino se emplea en una oficina, alternando de nuevo
el trabajo con su afición a cantar, que ya había recuperado.
Vicente corre al Club donde el locutor pinchaba discos para
decirle que su cantante ya había regresado. Debajo del brazo
traía tres discos de los cantantes más conocidos del
momento. "Vamos, Vicente, no irás a decirme que tu amigo
canta como Tom Jones, Englebert Humperdinck o John Rowles...".
Días después, tendría que tragarse sus palabras, ya que no
cantaba como ellos, sino que lo hacía todavía mejor.
Un recién estrenado
día de julio de 1968, frente a uno de los pabellones de la
Feria de Julio, el contacto de Vicente López promete
ocuparse de Nino, con la condición de escucharle primero en
directo. Transcurridos unos días, consigue incribirle en el
I Festival de Cantantes Noveles del Ayuntamiento de Vall
D´uxó, con el nombre de Luis Manuel Ferri Llopis. En este
festival surgió la primera discrepancia entre ellos, ya que
Nino estaba ilusionado en cantar "Canzone per te", una
canción italiana que iban a cantar otros dos concursantes
antes que él. El locutor intenta disuadirle en vano. Cuando
Luis Manuel salió al escenario, su ya manager queda tan
maravillado por su voz que ni siquiera se fija en que no se
clasifica para la final.
La siguiente
cuestión era buscar un nombre artístico. El representante de
Nino baraja miles de combinaciones distintas, hasta que un
día de insomnio encuentra una perfecta: Nino Bravo. Luis
Manuel daba la impresión de ser un duro pero si lo
analizabas bien tenía un gran corazón. Era bravucón y, sin
embargo, tierno... ¡ya lo tenía! Bravucón no, pero sí bravo.
Nino Bravo.
Al día siguiente
comunica la noticia a Luis Manuel. Al joven no parece
agradarle el nombre: "Mira, lo de Nino no me parece mal pero
lo de Bravo me suena a torero y no me gusta". Pasado un día,
Luis vuelve con Vicente al despacho y le dice: "Sabes, ya me
va gustando el nombre. Seré Nino Bravo".
El próximo objetivo
del manager sería acudir a las compañías discográficas para
que Nino firmara algún contrato. La primera en la que
piensan fue RCA, que andaba escasa de cantantes de
producción propia. Ya en el edificio, Nino efectúa una
prueba de voz acompañado por un piano. En palabras del
propio representante, "su voz parecía envolver la séptima
planta del rascacielos de la plaza de España". El manager
pide escuchar de nuevo la grabación, a lo cual se negó la
asistente del departamento artístico, Julia Argerich. Muy
enfadados, no dudan en coger un taxi y trasladarse hasta la
avenida de América, donde se ubicaba la multinacional
Fonogram.
Nada más llegar
hablan con Luis Regatero, que se encontraba al frente de la
editorial, el cual les recibe cordialmente. En cuestión de
minutos se presenta allí el maestro Torregrosa, quien puso
en un atril la partitura que le entregaron y efectuó la
prueba de voz al piano. Luis Regatero y José Torregrosa se
muestran interesados en el cantante, así que les dicen que
podrían volver con el grupo y escucharle como si fuera en
directo. Regatero quedó en que les llamaría en menos de una
semana.
Manager y artista,
vuelven a Valencia. Allí, el manager de Nino inserta un
anuncio en su mencionada revista, "Mundo Musical", donde le
calificaba de espectacular, distinto, sensacional. Nino
Bravo y Los Superson muy pronto en disco... Los músicos
estaban de acuerdo en acudir a Madrid, y del transporte no
había que preocuparse, pues les llevaría la misma furgoneta
que les llevaba a las actuaciones.
La llamada de
Fonogram no se hizo esperar más. Les daban fecha para grabar
en el estudio grande. Y allá se marcharon. Ante sus ojos se
abría un Madrid sorprendente. Al fin habían llegado a su
destino. En los estudios de Fonogram les acogieron como si
se tratara de artistas de la casa. Dentro del estudio, la
prueba fue rápida y satisfizo a todos.
Aquella grabación
iba a lanzar a la fama a un cantante que iba a sorprender y
cautivar a los santones más influyentes de la radio, prensa
y televisión, ya que la discográfica les entregó una cinta a
cada uno sin referencia alguna con el objeto de que
emitieran su juicio. Todos sin excepción coincidían en
catalogar aquella voz como una de las mejores que habían
escuchado en mucho tiempo.
Pasada la Navidad,
el representante de Nino Bravo recibe una carta de RCA en la
que se le comunicaba que en referencia a la prueba realizada
en sus estudios por el cantante Nino Bravo, les era
imposible incluirle en sus actividades discográficas.
Lamentablemente, para la firma discográfica se convertía en
algo más penoso, en la pérdida de cientos de millones por la
incapacitación de su departamento artístico.
En marzo de 1969,
se propone a Nino hacer su presentación oficial en el teatro
Principal para impresionar más a Fonogram, que se celebró el
día 16 de ese mes. Los nervios iban en aumento, dando los
últimos ensayos al repertorio. Hacia las diez, la calle de
las Barcas era un río de gente que se agolpaba a las puertas
del teatro. Cuando se alzó el telón, los aplausos del
público eran un clamor a los sones de la potente orquesta.
Con traje impecablemente blanco y zapatos a tono, Nino
conquistó al público desde la primera canción. Aunque todos
los gastos de la presentación tuvieron que costearlos ellos
mismos, el éxito fue tal que al día siguiente toda Valencia
comentaba la actuación. La gente arrancaba los carteles que
anunciaban la efeméride como recuerdo de aquel
acontecimiento que sólo unos cientos tuvieron el privilegio
de presenciar.
Después de ello,
Nino Bravo firma el contrato más ventajoso de su vida.
Aparte de un alto porcentaje de royalties solo comparado con
Raphael, Nino cobraría gastos de desplazamiento y estancia
mientras grababa o hacía promoción mas 5000 pesetas por
canción grabada.
A Fonogram le urgía
grabar el primer disco para el que contrató a Manuel
Alejandro, un prometedor compositor de Jerez que ya había
trabajado anteriormente con Raphael.
Nino ya comenzaba a ser popular y, por
consiguiente, tenía que viajar. La relación entre él y su
manager funcionaba ya basada en el teléfono. A partir de
entonces, su primer representante siguió la ascendente
carrera de Nino apartado de él, sabiendo que ya no le
necesitaría más. Fue a partir de 1970 cuando José Meri
comenzó a convertirse en el manager de Nino Bravo...