El intérprete de "Libre" o "Noelia"
revivirá en el musical que se estrena en
Valencia el 3 de abril
Todo
está a oscuras. De repente se abre un cielo
estrellado. Suena una música que recuerda a
Star Trek. Al fondo, destaca un
lucero por su brillo. Poco a poco se va acercando...
y una voz, inconfundible, resuena en el auditorio.
Es él, Nino Bravo; su cara, su inolvidable sonrisa,
llena una pantalla de 12 metros de largo por 3 de
ancho, mientras una voz en off cuenta: "Aielo de
Malferit, 3 de agosto de 1944, en esta ciudad de la
Vall d'Albaida nace Luis Manuel Ferri Llopis".
Eliseo Peris se lo sabe de memoria. Es el productor
del espectáculo Nino Bravo, el musical,
que se estrena el próximo viernes en el Palacio de
Congresos de Valencia. Y lo que ha contado es el
arranque del montaje, que permanecerá tres días en
Valencia antes de iniciar una gira nacional que
puede que en verano dé el salto al continente
americano. Miami, entre otros destinos, esperan las
canciones del gran artista valenciano.
El pueblo de Aielo de Malferit que hoy cuenta con
4.637 habitantes vio nacer una estrella, aunque
entonces nadie podía adivinarlo. Fue en el número 75
de la calle Sants de la Pedra, donde desde el año
1998 una placa informa de este feliz acontecimiento.
Sus primeros años de vida transcurrieron como los de
cualquier otro chaval. Jugaba a la pelota por las
calles del pueblo, paseaba por el Ensanche y asistía
al parvulario que en el antiguo Hospital de
Beneficencia tenían instalado las Hermanas
Franciscanas. A los tres años, la familia se
trasladó a Valencia, a la calle Visitación, paralela
a la calle Sagunto, aunque también vivieron una
temporada en Carcaixent.
El joven Luis Manuel tuvo que abandonar sus estudios
para ayudar en el negocio familiar de comestibles,
aunque también entró como aprendiz de una joyería
próxima al Jardín Botánico. Pero sus dotes como
cantante pronto afloraron, sorprendiendo, además de
a la familia, a los amigos de excursiones de
adolescencia. En 1958, durante una acampada, Luis
Manuel despertó dulcemente a sus amigos cantando un
tema de la época, "Libero", de Domenico Modugno.
"Con tu voz hay que hacer algo más que hablar", le
comentaron entonces sus amigos a un todavía
desconocido Nino Bravo, según se relata en una web
dedicada al cantante (www.ninobravo.net).
Anécdotas personales
Detalles del inicio de la vida y la carrera de Nino
Bravo formarán parte del espectáculo que pondrá en
cartel la productora Class Music. Se trata de un
documental-musical, en el que las actuaciones en
directo de los cuatro jóvenes cantantes -David
Castedo, María Marín, Carmen Rodríguez y José
Valhondo- que "dan vigencia" a los temas de Nino
Bravo se combinan con videoproyecciones con imágenes
del artista, actuaciones de los años 60 y 70 y el
testimonio de personas que convivieron y trabajaron
con él.
Hablarán de la persona que había tras la gran
estrella de la canción el compositor Augusto Algueró,
que escribió para él numerosos temas, o Karina, que
en 1970 participó con él en el programa
Pasaporte a Dublín, del que salió el
representante de España en el Festival de Eurovisión
de 1971. Karina ganó después de una dura pelea con
Nino Bravo, que quedó segundo. También ofrecerá un
testimonio muy cercano Pepe Juezas, el guitarrista
que acompañó a Nino Bravo en muchas actuaciones con
el quinteto Los Superson. Juezas viajaba junto al
cantante valenciano y el dúo Humo en el vehículo
accidentado en la carretera de Villarrubio en el que
el artista de Aielo de Malferit falleció el 16 de
abril de 1973.
Sobre una gran pantalla se proyectarán estos
testimonios y, en dos ocasiones, aparecerá Nino
Bravo cantando compartiendo escenario con María y
David Castedo, en "Te quiero, te quiero" y con José
Valhondo, en "Libre", dos de sus grandes éxitos.
En la trastienda del espectáculo, junto a Eliseo
Peris, están Fernando Navarrete -uno de los más
relevantes realizadores televisivos con títulos como
Estudio abierto (1970),
Directísimo (1975),
Los domingos por Norma (1992),
Furor (1998) o Trato hecho
(1999)- y Paco Bello, escenógrafo que ha estado
detrás, entre otros, de los programas especiales
sobre los Juegos Olímpicos de 1992 o la Expo'92. Él
ha ideado un espectáculo fuera de lo común. El
escenario tendrá aires marineros y, a cada lado, se
alzarán dos grandes velas encendidas.
Sobre el escenario pasarán hasta 26 personas, entre
cantantes, coro y bailarines. Cada uno de los cuatro
intérpretes que actualizarán los grandes temas de
Nino Bravo realizarán hasta cinco cambios de
vestuario. El estilo de los años 70 de la ropa que
lucía el de Aielo de Malferit en sus actuaciones se
plasmará en los modelos, que no obstante tendrán un
toque moderno.
Pero Nino Bravo como tal no nacería hasta 1968. Su
manager, Miguel Siurán, se lo puso. Nino porque en
su panda de amigos algunos le llamaban así. Lo de
Bravo, por la energía que demostraba. Este nombre le
convertiría en un mito que brilla hasta hoy.
Antes pasó por el servicio militar en Cartagena, en
la Marina. Allí, según cuentan algunas biografías,
atravesó una pequeña crisis personal, puesto que el
aislamiento de sus amigos y de los contactos con el
mundo musical le hicieron temer que nunca llegara a
convertirse en cantante. Un sueño que ya empezó a
gestar en su juventud, con su primer grupo, Los
Hispánicos, que tenían un variado repertorio: desde
I love París de Cole Porter, hasta
Only you de Los Platters.
No fueron estas sino las letras de "Te quiero, te
quiero" las que le dieron la fama. Fue su primer
éxito. Y parece que el destino le aguardaba. La
composición de Augusto Algueró había sido grabada
antes por Raphael y Lola Flores, pero no cuajó hasta
que Nino Bravo le puso su torrente de voz.
Precisamente esta canción fue la que utilizó Luis
Manuel para arrancar el 'sí quiero' de María Amparo.
Cuentan algunas biografías que, en junio de 1970, le
regaló un single en el que previamente había
escrito: "Para Mary, mi único y verdadero amor, con
propuesta de matrimonio. ¿Sí o no?" (www.ninobravo.net)
Al parecer, la respuesta fue afirmativa. Ambos se
casaron en abril de 1971, por sorpresa. Para dar
esquinazo a la prensa, los novios visitaron varias
iglesias antes de llegar a la definitiva.
Del matrimonio nacieron dos niñas. Amparo, en enero
de 1972, y Eva, a la que Nino no llegó a conocer, en
noviembre de 1973. Ella es la que en mayor medida ha
heredado la cualidad vocal de su progenitor, e
incluso ha realizado duetos con su padre en algunos
discos recopilatorios. Muchos de los recuerdos del
Nino Bravo artista y de Luis Manuel, hombre y padre,
se custodian en el museo que lleva su nombre en
Aielo de Malferit.
Parte de su legado se hizo canción en 1998. En
"Dicen", que cerrará el espectáculo y que la
organización pretende que sea un canto de todo el
público a Nino Bravo, se dice: "Dicen que Nino fue a
cantarle a las estrellas dejando huella en nuestro
corazón. Se nos fue con sus canciones, sus 'te
quieros', libre como el viento. Dicen que de aquí a
la eternidad es un latido, a la inmortalidad sólo su
voz, sus 'Américas', sus besos y esa flor y esas
cartas amarillas. Dicen..."